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domingo, 22 de octubre de 2023

Día del Futbolista Argentino: a 37 años del emblemático gol de Maradona a los ingleses en 1986

¿Qué festejamos?. “Para Diego, como para muchos compatriotas y pese a todo lo vivido en el país las últimas décadas, el nacionalismo, el imperialismo y lo popular siguen teniendo una gran influencia en su ideología”.


Por Graciana Petrone

El 22 de junio es el Día del Futbolista en Argentina, fecha que se instauró por el gol de Diego Armando Maradona a los ingleses en el Mundial de México de 1986. Justamente, este jueves se cumplen 37 años de aquel tanto emblemático que quedó en la historia como “El gol del siglo”.

En tanto, pasión y fútbol como espectáculo, enarboló aún más a la figura del ídolo fallecido en noviembre de 2020 otro gol del mismo partido, el de «La mano de Dios» cuando Víctor Hugo Morales relató: «Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?».

Pero, ¿por qué para los argentinos ese tanto fue tan significativo?  

Estos fenómenos emergentes están relacionados con el proceso de evolución de cada pueblo y con su acervo histórico que generan el caldo de cultivo para su gestación.

El Diego. Pibe de barrio, pelota de trapo y tardes de potrero. Doña Tota que racionaba la comida en la olla para estirar el plato del día hasta el siguiente. Don Diego, un laburante y por las tardes, tal vez parroquiano del club del barrio con tute cabrero y vino tinto. Así creció el autor del gol a los ingleses el 22 de junio de 1986. Con los años, dejaría la pobreza de Villa Fiorito y se transformaría en un fenómeno mundial, ídolo de multitudes.

¿Emergencia necesaria en los primeros años después del retorno de la democracia en el país con un marcado apoyo a los proyectos políticos nacionales y populares o la necesidad de crear un ícono en el imaginario colectivo a través del cual identificarse?

“Para ser sujeto social se debe tener una conciencia histórica que denota una memoria, una identidad, visiones de futuro y que las imágenes hacen parte de su culturización, en el sentido en que se dirijan las prácticas. “El Diego” es una imagen, un elemento producido por el imaginario colectivo en relación estrecha con la necesidad popular y su cultura”, señala el político y sociólogo brasileño Emir Sader en un análisis sobre el fenómeno Maradona.

Gino Germani, referente de la sociología argentina y latinoamericana, no llegó a ver el gol de Maradona a los ingleses, sin embargo, sobre la construcción de las sociedades modernas señala en uno de sus estudios que “durante el accidentado proceso de transición de sociedades autocráticas y oligárquicas a formas modernas e industriales, aparecen movimientos que no se integran al sistema de acuerdo al modelo liberal y que adoptan, en cambio, expresiones populares y que “esas masas populares entendieron que la única forma de ganarle al modelo capitalista no estaba en la sincronía del mundo globalizado sino en las vías rápidas que dependieran de habilidades individuales”.

Maradona es el exponente cabal de la necesidad del imaginario argentino. La reivindicación del planteo de la antigua sociología funcionalista latinoamericana que destacaba “la importancia del líder carismático en los fenómenos populares.

 

MUCHO MÁS QUE UN GOL

La dupla Argentina-Maradona funcionaba “aceitadamente” y “uno se reflejaba en el otro”. Incluso, el “ídolo Maradona” expresaba claramente el sentir de muchos argentinos que lo habían adoptado como símbolo y bandera.

“Para Diego, como para muchos compatriotas y pese a todo lo vivido en el país las últimas décadas, el nacionalismo, el imperialismo y lo popular siguen teniendo una gran influencia en su ideología”, sostiene el periodista Carlos Malamud un artículo.

De esta manera, establece una relación entre el posicionamiento de la Argentina ante la guerra de Malvinas y de Maradona en el Mundial 86. “La imagen de Diego contra el mundo es equivalente a la del país contra el mundo, una idea fuertemente presente en la ideología nacional”.

La historia de Maradona es la del aquel de barrio que se trasforma en ídolo y, dice Malamud, que “en su deseo de agradar a todos se convierte en un trasgresor permanente”.



EL GOL DE LA GLORIA

A los 55  minutos del partido de la selección Argentina contra Inglaterra en el Mundial de 1986 Diego Maradona empezó la carrera desde su propio campo, imparable hizo 52 metros esquivando y a cinco jugadores contrarios: Hoddle, Reid, Butcher, Fenwick y al arquero Shilton. Todo ocurrió en en poco más de 10 segundos antes de convertir el mejor gol en la historia de los Mundiales en el Estadio Azteca de la Ciudad de México ante 114.580 personas, señala Telam.

El doblete de Maradona, que también había sido autor de la «Mano de Dios», quedó en el corazón de todos los argentinos, con las heridas abiertas apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas en los últimos tiempos de la Dictadura cívico-militar.

Nota publicada en Diario Conclusión  

La investigación sobre agrotóxicos en humanos que el INTA se negó a difundir

Una carta a los lectores en un portal de Balcarce mostró la prohibición del director del INTA para que una investigadora haga públicos los resultados de un estudio de agrotóxicos en humanos.


Por Graciana Petrone 

La carta a los lectores que el activista medioambiental Santiago Ortigosa Reguera publicó a fines de junio pasado en el portal MinutoBalcarce generó conmoción en el ámbito académico y luego se extendió fuera de los muros de las casas de altos estudios. En la misiva decía que la investigadora independiente del Conicet y del INTA, Virginia Aparicio, había sido censurada por el director nacional del INTA, Carlos Parera, quien le prohibió difundir “los resultados preliminares de un proyecto internacional de investigación sobre los efectos de los agrotóxicos en el ambiente y la salud humana”.

“Ningún medio de Balcarce quiso publicar la noticia, hasta que después de insistir lo hizo Minuto Balcarce y a través de una carta, por lo que me tuve que armar de escritor en un minuto”, aseguró Ortigosa Reguera a Conclusión.

Y contó que es la segunda vez que Aparicio es censurada: “La primera fue por el libro «Plaguicidas en el ambiente» cuyos ejemplares fueron retirados de la biblioteca del INTA y luego  de unos meses los repusieron”, dijo a este medio.

“Esta vez –agregó– no fue sobre resultados sobre tierra, aire o agua, sino también en el efecto que causa en los humanos. Pero los resultados están, ya que se trata de una investigación a nivel internacional”.

Es más, el activista contó que las personas que se sometieron a los estudios “tienen conocimiento de los resultados y que sólo uno salió a hablar”. “Las otras personas que se sometieron a las pruebas no han querido hacerlo”, señaló Ortigosa Reguera, autor de la misiva mediante la cual se supo de la prohibición a la académica de hacer públicos los resultados.

NO SABER EL EFECTO QUE CAUSA

Iván Villarreal tiene 52 años, vive en Laguna Brava, en el partido de Balcarce. “Un lugar rodeado de agua y sierras”, pero también de siembra y fitosanitarios, tal como arrojaron los análisis que se le practicaron. El estudio mostró que tiene siete agrotóxicos en la sangre, doce en la orina y seis en la materia fecal, aunque asegura que “nadie sabe qué efectos puede provocar esa mezcla», contó a Conclusión Villarreal.

“Es como absurdo, el 21 de junio teníamos la reunión, el 19 está la cancelación, pero los estudios nos habían llegado la semana anterior”, dijo.

Al ser consultado por cómo se siente luego de saber los resultados, Villarreal reflexionó: “Es como que con el transcurso del tiempo y la vida cotidiana uno piensa en todos los pesticidas que puede traer tal o cual cosa y queda naturalizado. Al prestarnos a los estudios, para ver qué hay de cierto y al ver los resultados, por un lado, nos sorprendimos con la cantidad de productos que tenemos encima. Por dar un ejemplo, hay 16 productos que estoy respirando. Es demasiado”.

“Con esta historia de que el INTA censura la posibilidad de que los técnicos nos cuenten qué tenemos, qué nos puede ocasionar, si bien muchos están aprobados, no sé qué puede pasar si se combinan dos en el organismo”, dijo.

Villarreal tiene siete en sangre. También en la orina elementos como glifosato y astrazina: “Son de los que más cotidianamente hablamos, pero hablamos de cinco, seis y ocho. Algunos hasta diez”.

“Ahora, que ya sabemos, porque esto es un estudio, desde el INTA o el Ministerio de Salud tendrían que expresarse sobre el tema. Sino lo hacen seguiremos hablando y realizaremos un pedido administrativo”, aseguró.


Si bien muchas personas que se sometieron a los estudios no querían hablar, Villarreal dijo que ahora están intentando juntarse y pedirle al INTA la información, en especial porque son 45 personas del sudeste de la provincia de Buenos Aires (de las 73 que se ofrecieron para dar muestras en toda la Argentina), entre ellas de Balcarce, Necochea, Benito Juárez y Mar Chiquita, entre otros.

Y aclaró que los muestreos que arrojaron una gran cantidad de agrotóxicos fueron de personas que “viven en localidades con mucha distancia entre unas y otras”.

EL PASO QUE SIGUE

Villarreal dijo que el paso siguiente es pedirle administrativamente al INTA que les den explicaciones. “Ya lo tenemos, ¿pero vamos camino a qué?, ¿por la cantidad de algunos de estos productos vamos a tener alguna enfermedad?, y si es así ¿podemos prever como manejarla?”, reflexionó.

El hecho de que el director del INTA prohíba la conferencia de la académica, según contó Villarreal, “generó en algunos participantes una paranoia importante” y, en otros, la necesidad de que lo que ocurre “lo tiene lo tiene que conocer la comunidad”.

¿POR QUÉ BALCARCE?

Más del 60 por ciento de los participantes que se ofrecieron para hacer el estudio viven en el departamento Balcarce. Villarreal explicó que es porque se estaba estudiando fitosanitarios que son utilizados para la papa, producto tradicional de esa zona. “Y que tiene que ver con la directora del proyecto a nivel nacional que es Virginia Aparicio, trabajadora de la experimental de Balcarce”, agregó.

16 FITOSANITARIOS

Iván contó que además de la extracción de sangre y la entrega de muestras de orina y materia fecal, tuvo que llevar las 24 horas, durante una semana, una pulsera que iba absorbiendo los elementos que estaban en el aire. “A mí me dio que tenía 16 fitosanitarios o, mejor dicho, agroquímicos, en donde aparecen algunos que están aprobados y otros que no. Y los que no están, quiero saber qué consecuencias pueden traer”.

ARH 49 2021.

Iván se sometió al estudio en 2021 cuando tenía 49 años. Así figura en los resultados de los análisis que le entregaron los primeros días de junio en el que figura como ARG19 2021 y a los que Conclusión tuvo acceso.

“Al tener tanta cantidad de cuestiones encima, no solo quiero saber con qué calidad de vida voy a llegar al promedio de vida de 81 años, sino también si esto generará algún impacto en las generaciones futuras”.

¿MEJOR CARNE QUE VERDURAS?

Finalmente, Villarreal contó que entre las distintas personas que se sometieron al estudio, se está viendo que quienes son vegetarianos tienen mucha carga que los que cuentan con una dieta que incorpora carne. “No sabemos si es porque el animal, al ingerir su comida, procesa los agrotóxicos y de esa manear nos llega más indirectamente al cuerpo”, concluyó.

 

LA INVESTIGACIÓN DE LA QUE NO SE HABLA

Virginia Aparicio es ingeniera agrónoma, doctora en Ciencias Agrarias e investigadora. El 21 de junio la académica iba a informar a la comunidad sobre sus hallazgos vía streaming y a “advertir sobre el peligro al que están expuestos los habitantes de los pueblos fumigados, como lo es Balcarce, pero no fue posible”, escribió Ortigosa Reguera en la carta a los lectores, confirmándolo a Conclusión en comunicación telefónica.

“El encuentro fue suspendido por decisión del director nacional del INTA, Carlos Alberto Parera, a través de una nota que envió a la investigadora el 15 de junio”, nota que además envió a este medio.

Aquí la carta publicada de Ortigosa Reguera

“En su estudio, un relevamiento biológico humano exhaustivo realizado en la primavera de 2021 en provincia de Bs. As (donde participaron habitantes de Balcarce), la especialista confirmó la presencia de agrotóxicos en orina, sangre y materia fecal; y también en el aire del lugar en el que las personas residen.

El trabajo de la investigadora forma parte del Proyecto Internacional SPRINT – Transición Sostenible de Protección Vegetal: Un Enfoque de Salud Global. Proyecto financiado por la Unión Europea (UE). Consiste en un consorcio de Institutos de investigación de 10 países europeos a los cuales se sumó la Argentina, a través del INTA.

Entonces, ¿hay algo que la sociedad Argentina no debe saber? Tener acceso público a este estudio, ¿a quiénes perjudica? Es sabido que INTA orgánicamente responde al agronegocio y a la ciencia empresarial, una ciencia limitada a responder sólo a intereses económicos a cualquier costo, y en perjuicio de la sociedad.

En un comunicado escrito por asambleas ciudadanas, movimientos campesinos, organizaciones socioambientales, sindicales, científicos e investigadores expresaron: “Lo que el INTA oculta e impide su divulgación es la fotografía tóxica de los cuerpos humanos evaluados en el SPRINT que seguramente se replica en todas las personas que habitan en los pueblos fumigados de la Argentina. Cuerpos que son impactados por numerosas sustancias que están ahí alojadas silenciosamente pero que tienen capacidad para generar cáncer, daño genético, funcionar como alteradores hormonales, generar disfunciones en el sistema nervioso y poseer efectos neurotóxicos.”


En resumen, se censura y prohíbe información sumamente valiosa y reveladora sobre los graves daños que provoca en las matrices ambientales y en los humanos el sistema agroalimentario industrial con el uso masivo de transgénicos y agrotóxicos.

Debemos preguntarnos de manera urgente y seria ¿Cómo nos alimentamos? ¿Cómo alimentamos a nuestra familia? ¿Qué agua tomamos? ¿Quién cubre la crisis sanitaria y ambiental de esta matriz productiva? ¿Qué ciencia se produce desde el Estado y cómo afecta en nuestras vidas? ¿Ciencia para qué y para quiénes hace INTA? La ciencia, una verdadera ciencia, se debe usar para saber lo que realmente pasa, primar lo colectivo y la honestidad por sobre los intereses de los sectores de poder y minoritarios. Debe ser una Ciencia para el beneficio de las Comunidades.

Los ciudadanos queremos saber qué sucede en nuestro territorio, es de nuestra incumbencia conocer el impacto de la Tecnología Agropecuaria en nuestros cuerpos. Por esa razón lógica, debemos repudiar el negacionismo, la censura y el oscurantismo de un Instituto Estatal contra los intereses del pueblo.

Santiago Ortigosa, DNI 34.961.423

Nota publicada en Diario Conclusión  

El legado de Aníbal Troilo, quien “quería sonar como Gardel, y lo consiguió”

Horacio Ferrer había dicho en una de sus visitas a Rosario que Troilo fue el gran creador de la modernidad del tango y, también, “el que le cambió la energía” al género.


Por Graciana Petrone

 

Cada 11 de julio se celebra en la Argentina el Día Nacional del Bandoneón, por el nacimiento de Aníbal “Pichuco” Troilo en 1914 o de “el Bandoneón mayor de Buenos Aires”, quien alcanzó ese mote al destacarse no sólo por tocar el instrumento de viento de origen alemán, sino por su talento como compositor, arreglador y director. Debutó un 1º de julio de 1937 con su orquesta típica en el cabaret Marabú y su constante creación sólo se extinguiría con su muerte, en 1975.

“Él quería sonar como Gardel y lo consiguió”, había dicho el maestro Horacio Ferrer hace 14 años en una de sus visitas a Rosario, en ocasión de la presentación de su libro “El gran Troilo”, un compendio de cien capítulos y casi 400 páginas inspirado de los programas radiales del locutor porteño Héctor Larrea por Radio Rivadavia y que reúne relatos que reviven diferentes momentos de la vida de “Pichuco”, como también fotografías y datos recopilados de otras obras del autor como “Adorado Troilo”, 1985; “La otra voz del abasto”, 1962 y “El libro del tango”, 1980.

Porque para Ferrer, Troilo fue el gran creador de la modernidad del tango y quien le cambió la energía al género. “Y de paso – agregó, con el particular sentido del humor que lo caracterizaba– también se la cambió a Fiorentino que era un cantor muy bueno antes de Troilo, pero extraordinario después de cantar con él. Eran Chasman y Chirolita. Esa voz fenomenal que tenía Fiorentino y después imitó Alberto Morán con Pugliese”.

Ferrer había dicho también que “la mayor virtud fue no tener defectos” y, que las virtudes fueron tan notables, que ocultaron cualquier imperfección. Con la autoridad que tenía dirigiendo, componiendo y siendo exigente con su orquesta. Además, que en sus 60 años lo que “Pichuco” hizo “fue vivir tres vidas” y que nunca habló mal de nadie: “El peor insulto que le escuché decir respecto de alguien fue ‘es un brócoli’, que es un insulto vegetariano, en definitiva”.

Apenas se levantaba se ponía a estudiar, a componer y a realizar los arreglos de su orquesta. Cerca del mediodía el “Bandoneón de Buenos Aires” se iba a Tibidavo, el cabaret de la calle Corrientes adonde ensayaba. “Si bien dejaba su vida en los ensayos, era muy exigente con sus músicos”, escribió Ferrer en su último libro sobre Troilo.

“Pichuco” compuso desde 1933 hasta 1975, año en el que murió. Maestro del bandoneón, se dice que era el mejor cantante porque “era él quien les enseñaba a los cantores cómo interpretar los tangos”.

Y la historia mostró que cantantes de la talla de Roberto Goyeneche, de Nelly Vázquez, Edmundo Rivero y Tito Reyes, entre otros, alcanzaron a realizar “creaciones únicas” de la mano de Troilo. Y también lo logró con Fiorentino, como había dicho Ferrer en una de sus visitas a la ciudad.

LA NOCHE EN QUE FERRER CONOCIÓ A TROILO

“Conocí a Troilo una noche en que fuimos con mi hermano al Club de Villa Crespo. En el momento que bajó del escenario mi hermano me pregunta si le voy a entregar la letra que escribí para Homero Manzi. Yo le respondo que cómo voy a hacerlo si estoy frente una deidad. Pero él se la llevó igual, mientras yo observaba lo que sucedía escondido detrás de una columna. Troilo abrió el papelito y preguntó: “¿Quién escribió esto?”. Entonces no tuve más remedio que aparecer, me dijo que era muy bueno pero que no le podía poner música a esos versos tan bellos porque acababa de escribir el tango Responso. “No quisiera que alguien de muy mala fe sostenga que hacer otra obra es estar comerciando con la memoria de un hermano mío como fue Homero Manzi. Responso contiene todo mi llanto para Homero, no puedo hacer otra cosa para él”, me dijo.

Me pareció de una rectitud y una ética congruente con la estética de su música. Y para demostrarme que era verdad lo que decía, nos invitó a una última vuelta que haría en el cabaret Tibidavo. Allí, me pidió que le escriba otra letra y que él le pondría música.

A la mañana siguiente, al regresar al barrio, los vecinos me dieron el Premio Nobel de Literatura de Villa Crespo”.

Nota publicada en Diario Conclusión  

“Perón Verde”, un libro que indaga en el ambientalismo como “lo más novedoso de la doctrina peronista”

Sorprendido por el mensaje a los pueblos y gobiernos del mundo escrito por Perón en 1972, el antropólogo Claudio Vizia realizó una investigación exhaustiva sobre el líder del peronismo y la cuestión ambiental.


Por Graciana Petrone

En «Perón Verde. Ambientalismo y doctrina en el pensamiento y la obra del General Perón» (Ediciones Pueblos del Sur), el antropólogo social y magíster en Sistemas Ambientales Humanos Claudio Vizia desarrolla un trabajo de investigación  a través del cual vuelve al pasado para dar con los pasos del General desde que era adolescente y vivía con su padre –que era boyero de estancia en el sur– y ya mostraba un fuerte interés por la naturaleza y la ecología. Pero para el autor hubo un quiebre que lo llevó a indagar sobre el tema, algo que además lo interpeló como peronista y ambientalista: fue conocer el “Mensaje Ambiental a los pueblos y gobiernos del mundo” redactado por Perón en 1972 durante su exilio en Madrid. Un escrito que, según Vizia, tenía previsto presentarse en la Cumbre de la Tierra en Estocolmo ese mismo año, pero que “fue interceptado por los servicios de inteligencia”.

El libro surgió. como muchas ideas o proyectos, «de un modo bastante casual». Cuenta Vizia que en 2010 había terminado un posgrado en Sistemas Ambientales Humanos y que su tesis giró sobre la ecología en el pensamiento de Marx.  Pero al cumplirse los 40 años del Mensaje ambiental de Perón, el autor leyó una una nota del periodista fallecido Miguel Grinberg, sobre el cual refiere que «fue un hombre de una gran trayectoria y uno de los primeros ecologistas de la Argentina», a tal punto de que fue el único periodista que estuvo presente en la Cumbre de Río de 1992, «que justamente se realiza en el vigésimo aniversario de la Cumbre de Estocolmo».

En esa nota breve, que salió publicada en un portal de noticias de Buenos Aires, Grimberg elogia el mensaje ambiental de Perón y explica la trascendencia que tenía. «Llega a la conclusión de que es una obra bastante olvidada por quienes dicen representar al movimiento. Yo tenía un absoluto desconocimiento de esta obra. Me sorprendió mucho. Soy ambientalista y soy peronista y no la conocía. En los años 70 cuando Perón regresó a la Argentina, yo estaba en la secundaria y tenía una vaga idea de que Perón había hablado de Ecología, pero no sabía exactamente si había escrito algo. Hasta ahí llegaba mi conocimiento».

—¿Cómo continuó el derrotero de la elaboración del libro?

—Inmediatamente lo que hice fue conseguir el texto y realmente me sorprendí porque es la primera obra, de carácter integral, redactada por un estadista, no por un especialista. Empecé a reunir información de contexto y me sirvió para tener una mejor formación doctrinaria porque mis conocimientos de los textos clásicos del peronismo eran bastante básicos. Me hice más peronista en el curso de la investigación que dio origen a este libro.

—¿Por qué es tan importante conocer el mensaje ambiental de Perón?

—Perón lo que dice en el mensaje es que hay que detener la marcha suicida que tiene la humanidad en contra de sí misma y en contra de la naturaleza, que es necesaria una reconciliación de la humanidad con la naturaleza y también de los humanos entre sí. Él recuerda el enunciado del principio de la tercera posición, pero dice que ahora esta cuestión es prioritaria y trasciende más allá de las ideologías y de las diferencias políticas. Hace una enumeración muy precisa.

—¿Cómo toma conocimiento Perón de lo que se estaba llevando a cabo a nivel internacional, estando exiliado?

—Perón estaba muy al tanto de los avances que iba teniendo el equipo técnico que preparó los documentos para la Cumbre de Estocolmo. Era un equipo del Instituto Tecnológico de Massachusetts que tenía como director a un canadiense. Pero el fundador del Club de Roma, que llevó adelante toda esta obra, fue Aurelio Peccei. Ahí está el vínculo con Perón porque Peccei fue, durante la década del 50, gerente en Sudamérica de Fiat y fue el encargado de montar la planta de Fiat en Córdoba.

—Uno de los tantos contactos claves de Perón…

Se habían conocido con Peccei en Italia en 1938, cuando se veía la inminencia de la guerra. Habían cursado juntos un seminario de Economía política en Turín y trabaron una amistad. Es una inferencia mía: el vínculo con Peccei siguió hasta los años 50 y Perón era una persona que era muy cuidadosa en sus contactos. En el “Mensaje ambiental a los pueblos y gobiernos del mundo” y el documento “Los Límites del Crecimiento” de la Cumbre de Estocolmo hay cuestiones que son de información que coinciden. Esto se debía, sin duda, a un vínculo personal.

—Y no fue el único vínculo…

—No. Otro vínculo personal que tuvo Perón con la Cumbre de Estocolmo fue el de su amistad con Josué de Castro, un médico brasilero que escribió dos textos muy difundidos: “Geografía del hambre” y “Geopolítica del hambre”. Fue designado primer presidente de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) cuando la ONU crea este organismo. Hay testimonios de intercambio epistolar entre ellos y tuvieron, al menos, una entrevista personal en París. Son los vínculos que tenía Perón relacionados con la organización de la Cumbre de Estocolmo.

—¿Cuál es el camino que traza usted en Perón verde?

—Trato de ubicar cómo se inscriben estos desarrollos ambientales de Perón dentro de la doctrina peronista. Si analizamos en su conjunto a la doctrina, vemos que se compone de dos elementos: uno es el conformado por los tres principios que son soberanía política, independencia económica y justicia social, y el otro elemento es la doctrina propiamente dicha, la actualización de la estrategia teniendo como referencia a los principios teóricos en función de los objetivos nacionales que son la grandeza de la nación y la felicidad del pueblo. Pero la doctrina se va actualizando de acuerdo a las condiciones cambiantes del tiempo.

—¿Cómo se inscribe entonces lo medioambiental en la doctrina peronista?

—Considero que lo ambiental es el elemento más novedoso de la última actualización doctrinaria de Perón, que es un período que se inicia a fin de los años 60, para mí con “La hora de los pueblos”. Ahí empieza a hablar del papel estratégico de Latinoamérica como reservorio de recursos naturales y de alimentación y habla de que en el futuro las guerras pueden ser por el agua y por los alimentos y, que cada vez que el Norte necesitó de los recursos del sur, se los apropió por las buenas o por las malas. Él decía que tenemos que estar alertas para defender estas cuestiones que, así como son la fortaleza en nuestra región, también son un gran riesgo.

—Una percepción muy actual pensando en Benetton en el sur y lo que ocurrió recientemente en Jujuy con el tema del litio…

—Esto mismo lo repite, de alguna manera, aunque formulado en otros términos, en el mensaje ambiental que contiene una última parte que se dedica los países del tercer mundo: “Como países que tenemos riquezas naturales, debemos defenderlas con uñas y dientes de la voracidad de los monopolios” y esto también cobra una gran actualidad. El interés casi descarado que la jefa del comando sur manifestó sobre la cuestión del litio. También hay que pensar en que las guerras de las últimas dos décadas son por el petróleo…

—¿Por qué lo ambiental como lo novedoso en la doctrina peronista?

—Me puse a comprar algunos documentos fundamentales del Justicialismo como el primer y segundo plan quinquenal. Todos los documentos empiezan por los apartados ‘político’, ‘económico’ y ‘social’, y luego hay otras cuestiones de relevancia como lo cultural, científico, etc. Comparados estos documentos con los estratégicos del último período, que son el modelo argentino para el proyecto nacional y los instrumentos de planificación, vemos que la novedad y como título, aparece lo ambiental. Por eso sostengo que es el elemento más novedoso que Perón introduce en su última actualización doctrinaria.

TRAS LAS HUELLAS DEL GENERAL

—En el libro partí de esta idea fundamental, de cómo se inscribe este mensaje en la doctrina e hice un recorrido retroactivo, estructurado en forma histórica. Distingo tres períodos: uno formativo en el que Perón está ligado a la cuestión ambiental, ante todo por su ascendencia étnica, ya que era de origen tehuelche por parte de su abuela materna y su abuelo paterno era coya. Tenía ante todo una relación con los hijos de la tierra que tenía que ver con su sangre. Por otro lado, en su infancia ayudaba a su padre que era boyero, administrador de estancia en el sur. Él andaba solo por el campo y tuvo la posibilidad de conocer a gauchos, indios, inmigrantes europeos y pudo apreciar lo que era la diversidad étnica del sur argentino.

LA TIERRA Y LA ETNIA, DOS ELEMENTOS MUY MARCADOS

—La cuestión de la tierra siempre estuvo muy presente. Hay una obra vocacional que él publica en 1934 que se llama “Toponimia Patagónica”, de terminología araucana. Eso fue durante su destino en Neuquén. Fue algo que hizo más allá de las órdenes de la superioridad. Lo hizo por su cuenta. Se dedicó a recorrer la Gran Patagonia y buscaba los epónimos, los lugares geográficos que tenían una denominación araucana. Entonces iba a esos lugares y se entrevistaba con ancianos o con caciques y le decían el significado que tenían y además el uso social. Trabajó de una manera como trabajamos los etnógrafos, haciendo trabajo de campo y hablando con informantes de manera bastante rigurosa.

GEOPOLÍTICA ESTRATÉGICA

—En ese mismo año Perón también publica un libro que le había encargado la superioridad “Memoria topográfica de Neuquén” en donde analiza con un gran rigor topográfico y un gran conocimiento del terreno. Fue un libro destinado a maniobras militares, pero también él saca sus conclusiones geopolíticas porque dice que en lo que es la frontera entre Chile y la Argentina, la población chilena está multiplicada por veinte veces sobre la población argentina y que eso constituía una potencial amenaza geopolítica.

Hay que recordar de que las hipótesis de conflicto clásicas, hasta que Perón las cambia, para el Ejército argentino eran los países vecinos: Argentina y Chile. Perón, justamente cuando formula y lanza el proyecto del ABC, la Unión Aduanera y Comercial entre Argentina, Brasil y Chile, con ese solo movimiento cambia la hipótesis de conflicto histórica de las Fuerzas Armadas argentinas y, a su vez, empieza a gestar una nueva unidad geopolítica en el sur.

—Parece como si Perón hubiera andado por los pasos de sus antecesores, cuando en el siglo XIX los gobernantes no sabían quiénes ni cuántos poblaban el sur argentino…

—Este libro que publica Perón puede dar una idea de lo que ha sido esta gran área geográfica que abarcó la gran migración mapuche al sur, que empezó a fines del siglo XVIII y se cerró a fines del ese siglo y parte del XIX. Para los que dicen que los mapuches son chilenos, bueno, es un prejuicio que encubre intereses ideológicos bastante reaccionarios porque la existencia de los mapuches en el territorio argentino era previa a la creación de las naciones.

PERÓN VERDE

El libro no está en los grandes circuitos comerciales, fue editado por Ediciones Pueblos del sur, que dirige Luis Mainelli. En Rosario está en Oliva Libros y Homo Sapiens, entre otras.

Nota publicada en Diario Conclusión 

Manuel Puig y una narrativa que fluctuó sobre la delgada línea del boom latinoamericano

El escritor argentino fue reconocido en su propia tierra después de su muerte, mientras que en Europa sus libros eran apreciados estando con vida.


Por Graciana Petrone

Un 22 de julio de 1990 murió en Cuernavaca, México, el escritor argentino Manuel Puig. Detractado por muchos de sus pares, su narrativa había transitado por fuera del boom latinoamericano de los años 60. Nacido en Coronel Villegas el 28 de diciembre de 1928, durante su infancia estableció una relación especial con el cine y con las divas de Hollywood protagonistas de los filmes de los años 50, estrellas que serían la inspiración para algunas de sus novelas como “La traición de Rita Hayworth” o “Pubis angelical”.

El vínculo que Puig tuvo con el cine desde niño, fue retratado por la periodista María Moreno en una crónica publicada en la Revista Ñ al cumplirse veinte años de la muerte del autor, y a la que tituló «A mi querido Coronel Villegas», y en donde escribió que «la relación que estableció con el cine fue similar a la que uno establece con las bibliotecas paternas». 

Pese a que la narrativa puignana fluctuó en una delgada línea sobre lo que fue el boom latinoamericano, el autor fue reconocido en su propia tierra después de su muerte, mientras que en España o México sus libros eran apreciados estando él con vida.

Fue cuestionado por los conservadores de su época. El uruguayo Juan Carlos Onetti lo consideró de “folletinesco” y dijo también que “sabía cómo hablaban los personajes de Puig, pero no cómo escribía Puig”. El mismo Vargas Llosa afirmó que el argentino había llevado su homosexualidad a la literatura, al igual que en su vida, a lo que el escritor argentino le respondió a través de una entrevista a su colega de Perú refiriéndose a él como “una vieja amargada”.

Lo que con el paso de los años desentrañó la crítica argentina, con la que Puig había mantenido una relación muy tensa, es que utilizaba elementos como cartas o diarios íntimos para “intentar ofrecer un modelo para armar al lector”.

“Puig arma su propio mundo con la premisa de no despojarse de lo que está en su inconsciente, a la vez que le brida un espacio en su creación que es al mismo tiempo homenaje y dimensión crítica, y desdibuja la figura del narrador dejando ese protagonismo para un conjunto de voces”, agrega por su parte el escritor y docente José Amícola en “Manuel Puig y la tela que atrapa al lector” (1992).

VILLEGAS, EL CINE Y EL VIEJO MUNDO

En 1951 el escritor se anotó en la carrera de Filosofía y Letras, pero lo que realmente le interesaba era ser cineasta. A los 20 años cumplió con el servicio militar y poco después se fue a Roma con una beca del gobierno italiano para estudiar en el Centro Sperimentale di Cinematografía.

Sin conseguir trabajo en Roma fue a París. En 1958 viajó a Londres y escribió su primer guión. En 1960 volvió a Buenos Aires y colaboró como asistente en tres películas. De regreso a Roma empezó a creer que no llegaría a ser guionista o director de cine, como era su ilusión.

Algunos de los libros de Puig forman parte del canon moderno de la literatura occidental. A través del cine, del musical y del teatro, sus novelas llegaron a públicos muy amplios en todo el mundo como “El beso de la mujer araña” o “Boquitas pintadas”, siendo que ambas fueron llevadas a la pantalla grande, la primera, con dirección Leopoldo Torre Nilson. Sin embargo, en la Argentina de principios de los 90 había quedado confinado a un reducido círculo de lectores informados o instruidos.

Manuel Puig murió un domingo. Un locutor porteño comentó la noticia de su fallecimiento en la radio: «Según un cable de último momento, en México murió un escritor argentino que acá no suena; se trata de Manuel Puig». Ese comentario mostró que se trataba de un autor casi ignorado en su propia tierra.

Entre sus obras figuran Boquitas pintadas, «The Buenos Aires Affair», «Cae la noche tropical» y «El beso de la mujer araña», entre otras. Había nacido en General Villegas, provincia de Buenos Aires, el 28 de diciembre de 1932. También escribió guiones de cine y de teatro.

Nota publicada en Diario Conclusión 

“Babi Yar. Context”, el documental que registra la masiva y brutal masacre de judíos en Ucrania

La masacre de Babi Yar fue la primera en ser masiva, es decir, en asesinar a miles de personas en una operación que duró dos días, mientras que en números es considerada la tercera dentro de lo que fue el Holocausto.



“Babi Yar. Context”, el documental que registra la masiva y brutal masacre de judíos en Ucrania


Por Graciana Petrone

La película documental “Babi Yar. Context”, del cineasta ucraniano Sergei Loznitsa, es un éxito en el Primer Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional de Buenos Aires (FIC-UBA). En ella el creador aborda el exterminio y la aniquilación masiva de judíos en Ucrania conocida, justamente, como la masacre de “Babi Yar”, genocidio que terminó con la vida de casi 34 mil personas en las barrancas que llevan el nombre del film, a las afueras de la ciudad de Kiev.

En el documental, Loznitsa reunió material de archivo, recortes de diarios, fotografías, dándole a la obra su impronta: mostrar la realidad, momentos sangrientos y de inmensa crueldad, pero utilizando para retratar esas escenas escalofriantes con secuencias en cámara lenta, silencios y algunas pocas declaraciones de sobrevivientes.


SECUENCIAS DEL HORROR

Loznitsa relata en su filme lo que fue el exterminio masivo de judíos en Ucrania que comenzó con una extraña convocatoria que salió publicada en diarios y panfletos y que decía que todos los judíos que habitaban en Kiev tenían que presentarse el lunes 29 de septiembre de 1941 a las nueve de la mañana en la intersección de las calles Mel’nikova y Dokterivskaya y, además, señalaba que quien desoyera la orden sería ejecutado en donde lo encontrasen.

Así, cerca de 34 mil judíos acataron las órdenes, con sus familias, sus maletas y otras pertenencias, pensando que los llevarían a otra ciudad. Pero no era esa la intención, sino que fue parte del exterminio que fue dirigido por la Alemania nazi con el fin de aniquilar a quienes consideraban de razas inferiores o impuras.

Si bien la persecución contra quienes profesaban la religión judía en Ucrania se remonta al siglo XIX, se agudizó con la llegada de Stalin al frente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (UESS) en la década del 30, y luego con la invasión del Régimen Nacional Socialista a Ucrania en 1941, en su intención de llegar a Moscú.

Tras la toma de Kiev y la derrota del Ejército Rojo en ese combate, el régimen alemán aprovechó la situación y puso en marcha el plan de aniquilamiento masivo a hebreos ucranianos que ocurrió entre el 29 y 30 de septiembre de 1941. “Nos juntaron aquí y nos llevaron hacia el camino de la muerte”, es uno de los testimonios más explícitos de la última sobreviviente de la masacre, Raisa Maistrenko, quien volvió a visitar el lugar en 2006, 75 años después del horror, y cuyo testimonio fue tomado por el diario The Times of Israel aquel entonces. Ella tenía solo tres años cuando vivió la matanza de Babi Yar.


El escalofriante operativo estuvo al mando de por entonces general Kurt Eberhard, junto con las fuerzas Obergruppenf+Urer, del Mando Militar del Partido Nacionalista, y el Escuadrón de la Ejecución de la Policía Secreta (Eisatzgruppe C), este último, con la ejecución de tareas específicamente ordenada por sus superiores de asesinar, no solo a judíos, sino también a gitanos y a referentes políticos.

LO QUE CUENTA EL DOCUMENTAL

Una vez que los judíos ucranianos habían sido conducidos a la barranca, eran obligados a dejar su equipaje, los llevaban al borde del precipicio, los hacían desnudarse y los ejecutaban. Los cuerpos caían al vacío por la ladera, de unos treinta metros de profundidad. En dos días, asesinaron a 33.771 judíos.

SIN TESTIGOS

La pregunta de algunos historiadores es cómo pudieron los nazis llevar a cabo tal acto de aniquilación masiva en solo dos días. La respuesta fue que las barrancas en donde fueron ejecutados estaban en una zona poco poblada y rural. En las cercanías había una cárcel y un hospital de enfermos psiquiátricos, este último, había sido desocupado días antes por un escuadrón de las fuerzas que mató a los casi 750 pacientes que estaban internados, para asegurarse de que no fueran testigos de lo que sucedería.

La masacre de Babi Yar fue la primera en ser masiva, es decir, en asesinar a miles de personas en una operación que duró dos días, mientras que en números es considerada la tercera dentro de lo que fue el Holocausto.

Durante años Ucrania trató de tapar los hechos ocurridos, hasta que con la disolución de la URSS en 1991 comenzaron a tomar responsabilidad de la masacre.

Para 2026 está prevista la inauguración del Centro de la Memoria de la masacre de Babi Yar que contará con una docena de edificios en un predio de aproximadamente 150 hectáreas.

LA CONTINUIDAD PARA CONTAR VARIAS HISTORIAS

Hacia el final de Babi Yar. Context, su creador muestra imágenes que obtuvo de archivos de distintos orígenes y que muestran, además, cómo una vez que los soviéticos recuperan Kiev fueron recibidos con los mismos vítores con que recibieron a los alemanes años atrás.

Nota publicada en Diario Conclusión

Débora D'antonio: “Vamos hacia el pasado con nuevas ideas, con nuevas preguntas, incluso con nuevos conceptos”

Entrevista con la investigadora del Conicet Débora D’Antonio, directora junto con Valeria Pita, de la colección “Nueva historia de las mujeres en la Argentina” que se presentó en la Feria del Libro de Rosario 2023.


Por Graciana Petrone 

La colección “Nueva historia de las mujeres en la Argentina” (Editorial Prometeo) reúne a más de cincuenta autores especializados en la materia y constituye un valioso material de archivo para estudiantes y académicos, como también para un amplio público lector. Presentada en tres tomos, la obra está dirigida por las investigadoras del Conicet Débora D’Antonio y Valeria Pita quienes vieron posible elaborar una obra que pusiera en discusión algunas de las ideas clásicas de la historia tradicional.

El trabajo fue gestado durante la pandemia lo que contribuyó, según dijo D’Antonio a Conclusión“a ir hacia atrás con una sensibilidad histórica que colocó el punto del incierto, de lo indefinido y de que el pasado también es una construcción fuerte desde el presente, y esas preguntas llevan a que el pasado se mueva”.

La colección, que hasta el momento cuenta con tres volúmenes y un cuarto que saldrá a la luz en octubre próximo en el marco de los “40 años de Democracia”, se presentará este miércoles 9 de agosto a las 17 en la Sala Hugo Diz, en tercer piso del Centro Cultural Fontarrosa, de San Martín 1080, en la Feria Internacional del Libro de Rosario.

—¿Como surge la idea de comenzar con una mirada desde el pasado al presente y de reunir a distintos autores abordando la misma temática desde distintas perspectivas?

— En principio surgió en medio de la conversación de dos amigas. Somos dos las directoras, quienes incursionamos en campos distintos. Valeria Pita que es especista del siglo XIX y yo del siglo XX, del pasado más reciente en nuestro país. Entrevimos que era posible hacer una historia que pudiera poner en discusión algunas de las ideas clásicas de lo que podríamos llamar la historia tradicional. Sobre la base del trabajo previo, de más de veinte años, donde también tuvimos un crecimiento y un desarrollo muy importante, como también de las autoras que invitamos a participar, tanto porque los temas se multiplicaron y los períodos se amplificaron, como también porque las preguntas que nos hacíamos veinte años atrás tienen hoy otro movimiento.

—Si bien la colección reúne a académicos especializados, no propone una lectura acartonada y academicista, ¿ese fue uno de los objetivos?

— Una de las ideas de esta obra es poner a disposición una serie de conocimientos que tengan un formato más accesible, más amable, que no sea un lenguaje crítico, sino poder comunicar los hallazgos que hay en materia de historia de las mujeres. Hace largo rato que venimos construyendo un espacio de trabajo, que tiene su historia y que también creció mucho en los últimos años. Sobre la base de ese armado importante de redes, de grupos de estudio y de la disposición de nuevos registros documentales, es que vimos que teníamos la oportunidad de poner en valor todo ese trabajo. Si bien es cierto que muchos de estos trabajos forman parte de recorridos que son más especializados, de gente que tiene recorridos investigativos en el Conicet, en las universidades, también vimos que era una posibilidad invitar a públicos más amplios a que ingresaran a estas historias.

Valeria Pita, directora de la colección, historiadora e investigadora.



—Cómo fue el proceso de selección de temas y materiales?

—A partir de lo que había disponible empezamos a jerarquizar los temas, los problemas, las preguntas, e invitamos a los investigadores e investigadoras a traer sus propias historias, la profundidad del trabajo con los documentos, la posibilidad de colocar las evidencias a funcionar en razón de las nuevas preguntas. Así apareció un primer índice y, a partir de eso, nos dimos cuenta que el trabajo era amplio y profuso. Lo que creíamos que se podía resolver en dos tomos terminó siendo en cuatro. Obviamente no significa que en esos cuatro tomos esté todo lo que se puede decir, siempre una dirección de obra y una selección, como en este caso, que significa jerarquizar ciertos temas sobre otros, o algunas preguntas sobre otras, pero a grandes rasgos creemos que tenemos una obra muy representativa de lo que se ha trabajado en la Argentina.

—¿Cómo influyó haber pensado la construcción de esta obra en pleno contexto de asilamiento por la pandemia?

—En pandemia todo estaba cerrado, no había encuentros, festejos ni clases. Nos tuvimos que reconvertir en muchos sentidos y también fue un modo de pensarnos a nosotras mismas en un contexto de total incertidumbre, de algo que teníamos previsto y que de golpe se trastocó todo. Eso nos llevó a mirar hacia atrás y pensar cómo serían las vidas de esas mujeres, que también tenían fragilidades, imprevistos, situaciones que quizás no pudieron resolver del modo que hubieran querido. Eso nos ayudó a ir hacia atrás con una sensibilidad histórica que colocó el punto del incierto, de lo indefinido y de que el pasado también es una construcción fuerte desde el presente y esas preguntas nos llevan a que el pasado se mueva. Vamos hacia atrás con nuevas ideas, con nuevas preguntas, incluso con nuevos conceptos. Fuimos muy cercanas a esta idea de que el pasado tiene mucho movimiento. Capturar esos destellos y esas huellas, quizás fue la invitación que le hicimos a las investigadoras que, aunque tuviesen un background con sus propios temas y objetos de estudio, lo pudieran dinamizar en este contexto nuevo.

—¿Hay un trabajo estrictamente de investigación que no pierde la cercanía con el lector común?

—Fue una apuesta, porque también parte de los sentidos renovados que nosotros queremos aportarle a la historia es la posibilidad de poder comunicar de una manera cercana, que no sea hiper especializada, crítica, pero a la vez sin perder el nivel y esos marcos por los cuales cada una de las investigadoras se distinguen en sus temas de trabajo. Efectivamente, como dirección de obra, fua acompañar esos procesos de escritura, de ponernos en cada uno de los artículos para deconstruir los argumentos, para que llegaran de una manera clara, profundizar históricamente y acercar al lector a estas historias que son muy disímiles y atraviesan distintos períodos y problemas. Uno muchas veces naturaliza sus propios temas y como que los da por sentado, pero cuando empezás a leer temas de otras personas te das cuenta que el que sabe es el que escribe, pero el que lee tiene que zambullirse en esa lectura y para que lo haga hay que entusiasmarlo.

—¿Cómo confluye esa suerte de historias que también están relatadas por imágenes?

— Además de la escritura, que fue un desafío muy importante, tuvimos un segundo desafío: una obra acompañada por mas de 600 imágenes que tienen mucha calidad. Transitamos la búsqueda de un equilibrio, trabajamos muchísimos con los acervos documentales de los archivos nacionales, provinciales y municipales que realmente son una gloria y que nos han ofrecido a cada una de las investigadoras, de manera gratuita, ese material. Eso nos permitió que cada uno de los artículos ofrezca, a quien lee, distinciones en lo visual que discuten o que presentan el problema desde distintas aristas. No es un guión aparte, sino uno que acompaña desde lo visual y profundiza sobre diversas cuestiones. Los artículos tenían una cantidad determinada de caracteres, porque también el espacio en la palabra hace a la manera de divulgar debidamente, entrelazados con el lenguaje visual. Hay panfletos de época, materiales que hablan de la vida cotidiana, poesías, literatura de cada una de los períodos. Todo eso encontró un modo de ser y un diseño que entienden que ese entrelazamiento entre lo escrito y lo visual permiten identificar escenarios.

—¿Cómo fue trabajar el pasado desde el presente?

—Fue un trabajo muy pensado y un aprendizaje. ¿Cómo ordenamos el material, a quién invitamos? Por otro lado, estaba la preocupación de acercar sin convertir ni aplanar el pasado que tiene su lugar, su especificidad y dialoga con el presente con sus diferencias, forjar esas historias en el ir y venir, con el problema que tenemos en la actualidad, pero a la vez distinguirlos de lo que ha sucedido en el pasado. Fue un desafío.

— ¿Cómo han ido evolucionando o reconvirtiéndose las mujeres a lo largo de la historia?

—La historia de las mujeres tuvo muchas claves de lectura, primero hubo una idea de la mujer como pura víctima, después una idea de una historia complementaria. Y esto discurre por otros lados, no por el que las mujeres siempre fueron víctimas, por el contrario, le damos mucho valor a la presencia femenina y a las posibilidades que tuvieron en sus propios términos las esclavas, las trabajadoras, las indígenas, las presas políticas, las políticas, las feministas, las enfermeras… Hay de todo en esta obra. Uno podría indexar un montón de temas, pero cada una de ellas, aunque estuvieron bajo estructuras que uno podría decir que efectivamente fueron opresivas porque el mundo del trabajo lo fue, porque muchas veces los hogares también fueron opresivos, siempre tratamos de buscar los resquicios para poder poner en valor la forma positiva en que esas mujeres pusieron en valor sus sueños, sus ilusiones, sus desesperanzas, sus modos de conseguir cosas, de peticionar, de conseguir su libertad cuando fueron esclavas, de conseguir mejores posicionamientos en el mercado de trabajo, de fugarse cuando fueron presas políticas.

—Es decir que esas mujeres, en distintos contextos y con los recursos que tenían, pudieron resolver esas situaciones…

—Sí, hay muchos ejemplo de los lugares que ocuparon, por ejemplo, impensados en el mundo editorial para para mujeres que estaban recluidas en los ámbitos domésticos y, sin embargo, desde esos lugares mujeres de clases altas utilizaron el ámbito del viaje o de poder recorrer el mundo para poder dar su visón sobre lo que estaban viendo en las historias contemporáneas y ponerlas en valor en el mercado editorial. Lo mismo desde las cocinas, cómo desde ese lugar las mujeres, en relación con las empeladas domésticas, pudieron armar esos manuales de cocina que fueron tan influyentes y que se armaron en esas trazas entre mujeres de distintos sectores sociales y razas.

—¿Esta colección constituye un interesante material de archivo para investigadores, estudiantes y público más amplio también?

—Completamente. Está en un equilibrio, justamente, que está muy bueno para poder ser leído por una joven de un colegio secundario, por una trabajadora interesada en su sindicato y para los profesionales también. Hay muchos debates historiográficos, pero alguien que no esté estrictamente en el mundo de la historiografía lo puede percibir, porque las personas intervienen discutiendo problemas, planteando nuevos y ofreciendo otras opciones sobre qué pasa si las mujeres se incorporan al mercado de trabajo, si se expande o no la noción de trabajo tal como ha sido entendida por una historiografía más clásica. Qué pasa con la política si solamente la vemos en el Parlamento o los partidos políticos y no la vemos en las calles, en las rutas, en las cárceles. Allí la noción de política también se expande. La obra se ofrece de manera más directa o indirecta, depende quién lea. Para un lector común está presente y se ve, pero también es interesante para un especialista en el tema, porque se ofrecen distinciones que marcan un tipo y una lógica de la historiografía.

—¿A cuántos autores reúne y qué temas aborda el cuarto tomo que está en proceso de edición?

—Son cerca de trece autores y autoras. Los temas son diversos y se inicia con la rebelión de las amas de casa en los años finales de la última dictadura militar. Es algo muy interesante. Hay un nuevo costado y es qué hicieron las amas de casa: el motín de las bolsas, cómo las amas de casa se rebelan contras las alzas de precios, contra el IVA. También aparecen las mujeres travestis que es una nueva manera de pensar en las mujeres, se introduce ahí todo el debate que el campo de estudio de historia de las mujeres y géneros viene tramitando desde hace más de dos décadas. Hay una historia festiva de las luchas de las travestis en la ciudad de Buenos Aires; una mezcla de la lucha que tuvieron contra el Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires que no está solamente visto en términos de persecución, sino de cómo se va construyendo una identidad muy nueva llena de brillos y lentejuelas. Es una mezcla de calabozos y de perfomance; están las lesbianas; lo que hicieron las mujeres sobrevivientes de los centros clandestinos de detención para modificar, tanto en el marco social como en el judicial, lo que tenía que ver con la comprensión de la violencia sexual en los espacios de detención; están las piqueteras, las indígenas, la cuestión mapuche. La idea es tratar de pensar problemas que tienen las distintas geografías del país.