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martes, 27 de julio de 2010

EL ANGEL NEGRO, del periodista y escritor Rodolfo Palacios

raciana Petrone para
http://www.lacapital.com.ar/ed_senales/2010/7/edicion_91/contenidos/noticia_5058.html


Es la tarde del 19 de enero de 1952. El calor del verano sofoca las calles del barrio de Vicente López. En una casa del conurbano bonaerense Víctor Elías, un empleado respetado de la empresa General Motors, anota junto a las efemérides del día uno de los momentos más sublimes de su vida: “Nació mi hijo Carlos Eduardo. Es hermoso. Todos dicen que se parece a su madre”. Pero lo que ignora es que junto a su mujer Aída, acaban de traer al mundo a quien casi dos décadas más tarde se convertiría en el asesino múltiple más grande de la historia criminal del país. El periodista Rodolfo Palacios reconstruye en El Ángel Negro la vida de Carlos Eduardo Robledo Puch o El Monstruo, Gato Rojo, Hiena, Diablo con Cara de Niño (entre tantos nombres con que la prensa de la época lo llamó), quien mató a sangre fría y por la espalda a once personas entre el 15 de marzo de 1971 y el 3 de febrero de 1972.

Aquel joven de 19 años, de rostro pálido, ojos celestes y rizos dorados sobre la frente que la Justicia halló culpable de cometer más de una decena de asesinatos atroces durante una desenfrenada carrera delictiva. Dos mujeres, siete custodios de los comercios que asaltó y dos de sus cómplices y únicos amigos, Quique Ibáñez y Víctor Somoza, fueron sus víctimas. Al último, luego de acribillarlo, le desfiguró el rostro y las huellas dactilares con un soplete para que la policía no lo identificara.


Las claves
El Ángel Negro no es una biografía novelada. Desde lo técnico, es una crónica brillante que intercala diálogos intimistas y relatos. Una no ficción que profundiza sobre Robledo y ensambla los engranajes de la máquina del terror, aún antes de que se activen sus primeros movimientos diabólicos.

El libro reúne datos personales y perfiles de sus padres y abuelos, fallos judiciales, peritajes médicos, recorridos por sus antiguos hogares, hechos concretos contados por amigos de la infancia y por familiares de las víctimas, entre muchos otros elementos. Pero el eje que lo vuelve fascinante lo conforman los interminables y agotadores encuentros del periodista con el asesino en el Penal de Sierra Chica, donde hace treinta y siete años purga cadena perpetua, sin libertad condicional.

Palacios invade, observa e indaga para lograr una historia sólida con ambientes y climas exactos sin más soporte que la literatura. Asume los riesgos de la crónica, aunque no le fue fácil mantener la entereza emocional frente al Ángel de la Muerte, y después contarlo. En más de una ocasión, dice, le costó “sostenerle la mirada” o “darle la espalda a Robledo” dentro del penal. Afuera, la sombra del asesino no se quedó atrás: lo asedió durante meses enviándole cartas, lo que le ocasionó “algunos trastornos” en su vida privada.

Una conexión particular, acompañada de pequeños estados paranoicos, es la que establecieron asesino y periodista. Durante una de sus charlas, en que le preguntó en dónde viviría en caso de que la Justicia le otorgue la libertad condicional, el criminal respondió: “¡En tu casa! ¿Dónde querés que viva? Me tirás un colchoncito en el living y a otra cosa”. El delirio de persecución, entonces, no fue un hecho infundado.

Aún así, la seducción por penetrar en la mente de quien ocupó durante meses las primeras planas de la prensa argentina pesó más que cualquier otro efecto perturbador posible. Un detonador inmediato que disparó cinco años de trabajo y culminó con la reconstrucción de una historia ya contada.

“Palacios es audaz —asegura Jorge Lanata en el prólogo del libro— escribe, décadas después, sobre un personaje que Soriano instaló como una cicatriz en la memoria colectiva. Sale airoso”. Lo logra, sin dudas. Reelabora la leyenda desde la percepción de un cronista experto o “sobre todo” —como dice Martín Caparrós sobre el género— “la situación de una mirada” junto “al espesor de un buen relato”.

lunes, 26 de julio de 2010

Muestra fotográfica: "Rosario, una ciudad que se sigue fundando"

Graciana Petrone para el Fisgón Digital.Com
www.elfisgondigital.com/fsgnw/arte/nota.vsp?nid=58908

Así como el ejercicio de la evocación reafirma la presencia de los recuerdos en la memoria del hombre, el oficio del fotógrafo inmortaliza lo retratado para entregárselo al mundo. Una función histórica que acorta las distancias y hace posible que lugares, momentos u objetos sean propiedad de todos. Justamente para establecer la permanencia en el registro de los rosarinos la Fundación Diario La Capital (FDLC) presentó el libro y la muestra “Rosario, imágenes de una ciudad que se sigue fundando”. Los mismos ofrecen una mirada antigua y otra actual de los edificios más emblemáticos de la urbe local. El prólogo y los epígrafes pertenecen al poeta y periodista Alberto “Gary” Vila Ortiz, quien fue convocado especialmente por la institución para realizar el trabajo. La galería de fotos podrá visitarse desde el viernes 23 de julio hasta el 30 de agosto.

El libro fue realizado en ocasión de la celebración del Bicentenario de la Patria y constituye “una invitación al recuerdo”, dice el presidente de la FDLC, Carlos Vila. También que “hoy, a la vista de dar respuestas a un país que se sigue preguntando acerca de su posible identidad, los rosarinos contestan desde el orgullo que da el trabajo, del saber que la ciudad no es fruto de ningún milagro y que quienes le dieron su fisonomía lo hicieron con mucho esfuerzo”.

Miradas de ayer, de hoy y de siempre
Los créditos de las imágenes antiguas son propiedad del archivo del MDLC y las actuales pertenecen a Sergio Torriginio, de la sección Fotografía del diario. Ambas partes realizaron una conjunción singular que muestra el progreso urbano, como también el encantamiento que produce la inmutabilidad, con el paso de los años, de las construcciones palaciegas de siglos pasados.

Algunos de los lugares elegidos son La Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el Palacio Fuentes, el Teatro El Círculo, el Puerto de Rosario, el Viejo Mercado Central y hasta el registro del actual Puente Rosario Victoria, al que acompaña una imagen anterior a su construcción. Cada sitio retratado conduce inevitablemente a la evocación.

El Paraná, un dios indomable
“El Paraná es un dios indomable, aún nuestro dios”, escribe Vila Ortiz en el epígrafe que acompaña a la fotografía antigua del paraje en donde levantaron el Puente Rosario- Victoria. Como buen rosarino y poeta, el periodista evidencia, en los pies de las imágenes, esa fraternidad especial e indiscutida entre los habitantes de la ciudad y su río: “Hoy la ciudad es otra, ya no le damos la espalda al río, el auge de la construcción ha sido sorprendente y la visión del Paraná es otra desde la construcción del Puente”.

Vila Ortiz explica que para la redacción de las líneas que acompañan las fotografías recurrió, en muchos casos, a su memoria. “Pero mucho más importantes son los libros que he utilizado para confirmar datos, corregir recuerdos, tratar de tener una mayor exactitud, aunque no la exactitud de un historiados, porque no lo soy” aclara. Para su trabajo buscó, en primer lugar, una obra referencial como los es Historia de Rosario, de Juan Älvarez. También, a libros de Miguel Ángel De Marco, Rafael Ielpi y a otros más específicos como La polémica fundación de Rosario, de Marta Frutos de Pietro o Rosario, comienzos de una moderna arquitectura, de Ernesto Yaquinto, entre muchos otros.

“Lo que se desea en este libro es mostrar los cambios surgidos en la ciudad, una ciudad que celebró el primer Centenario de Mayo con un fervor espléndido. Hoy la ciudad es otra y lo prueban largamente las fotografías”, dice Vila Ortiz. Sin dudas, esta selección de imágenes ayudará aún más a reforzar el recuerdo y la admiración por los lugares comunes y queridos para todos los rosarinos.

Días y horarios de visita a la Muestra fotográfica
"Rosario, imágenes de una ciudad que se sigue fundando" es el nombre de la exposición que inaugurará el viernes 23 a las 19 en el Museo Diario La Capital . Son fotografías tomadas, algunas hace varias décadas, acompañadas de otras actuales, tomadas por los reporteros gráficos de La Capital, que remiten a los mismo paisajes. Cada imagen será acompañada por un relato referencial escrito por Gary Vila Ortiz.

Esta muestra, realizada por la Fundación La Capital en oportunidad del Bicentenario de la Revolución de Mayo, es una invitación al recuerdo, un reconocimiento de lo que es hoy la ciudad y una pregunta sobre el porvenir, pero sobre todo es un homenaje a todos aquellos que construyeron y a quienes siguen construyendo un Rosario mejor.

La muestra podrá visitarse, de martes a domingos, de 15 a 20, hasta el 30 de agosto. El MDLC agradece la gentileza del Museo de la Ciudad.






domingo, 11 de julio de 2010

Ojos negros, del economista y escritor Eduardo sguiglia

Drama, aventra y acción en tierras de África y México, los lugares que Eduardo Sguiglia eligió para desarrollar los capítulos más impactantes de su libro.

Graciana Petrone para
http://www.lacapital.com.ar/ed_senales/2010/7/edicion_89/contenidos/noticia_5026.html

Conflictos corruptos y sangrientos bañan desde hace décadas los ríos del Tercer Mundo, volviéndolos serpientes despiadadas que arrastran consigo verdaderas guerras internas en las que todo vale. Tanto que en la actualidad, las históricas fricciones ideológicas y políticas de sus países quedaron en parte rezagadas para ubicar al contrabando de piedras preciosas en el mercado internacional como el principal protagonista. Justamente la ruta de diamantes en el Africa es el escenario que el economista y escritor, Eduardo Sguiglia (Rosario, 1952), eligió para desarrollar los episodios más impactantes de su novela, Ojos Negros.

En una ficción que recorre Buenos Aires, El Congo, Angola y hasta México y que fluctúa entre el drama, la aventura y la acción, Sguiglia cuenta los vaivenes de Miguel, un argentino desempleado que bordea los cuarenta, con un matrimonio en ruinas que, tras la crisis de 2001 en Argentina, siente que su vida ha pedido el rumbo. En medio de ese profundo trauma existencial la amante de su mejor amigo —de la que poco sabe— le encarga por unos pocos miles de pesos viajar al Africa en busca del paradero de su hermano Tony. Una oferta poco prometedora, pero no menos inquietante, que lo llevará hacia caminos inexplorados.

Una vez en tierras de Angola y el Congo (países donde transcurre la mayor parte de las escenas) nuevos personajes lo acercarán al despiadado mundo del poder y las piedras. Asesinos a sueldo, mineros explotados por grupos insurgentes, empresarios inescrupulosos y cagamillones (extranjeros solitarios que transportan diamantes en sus intestinos para luego venderlos en el mercado negro a cifras exorbitantes).

En medio del caos, una mujer lo reencontrará, al menos por momentos, con aquel hombre que fue antes de perder el rumbo. Pero no sólo la vinculación de Miguel con la corrupción, el trabajo forzado en las minas o el tráfico de diamantes es lo que sostiene la fuerza de Ojos Negros. También lo son las imágenes espléndidamente descriptas de los paisajes, costumbres, dialectos, fauna, flora y fachadas de los parajes africanos, casi como un diario de viajes.

En su rol de narrador, Sguiglia juega con los tiempos y ritmos del discurso: cuando todo indica una lectura lenta, un giro abrupto la vuelve vertiginosa y hasta por momentos exasperante. ¿No fue Borges quien advirtió, acaso sobre el género novelístico, que las muchas páginas, en general, son promesa de tedio o de mera rutina? Ojos negros sobrevive, definitivamente, a una introducción distendida para sumergir al lector en una historia cuyas pulsaciones aumentan a medida que las páginas avanzan. Episodios cada vez más violentos, asesinatos, intrigas, escenas eróticas y las apariciones inesperadas de un jefe de policía mediocre y corrupto, son unidades estratégicamente orquestadas para lograr una trama intensa y asegurar un final coherente a la vehemencia sostenida durante todo el relato.

Si Fordlandia (1997), una de sus primeras novelas de ficción, es utilizada actualmente como material de estudio en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), no sería descabellado pensar que Ojos Negros, la que muestra sin reparos un mosaico de actores europeos y africanos que pelean por la hegemonía de los diamantes en el mercado negro, haga lo propio en las escuelas de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales

miércoles, 7 de julio de 2010

Eduardo Sguiglia: “La cara oculta de los diamantes está constituida por el trabajo indecente de miles de personas”.

para http://www.elfisgondigital.com/fsgnw/arte/nota.vsp?nid=58095

08/07/2010 - Ante una primera lectura, la aventura, el drama y la acción son los ejes del género sobre los que gira Ojos negros, la novela del escritor y economista Eduardo Sguiglia. Pero el relato se sumerge en un terreno desconocido y turbulento; cuenta el periplo de Miguel, un argentino al borde la ruina que siente que su vida carece de sentido y acepta un encargo no menos que perturbador: viajar al África en busca de una persona a quien no conoce.

En tierras lejanas, el personaje principal atravesará situaciones adversas e intimará con una banda vinculada al tráfico de diamantes en el mercado negro internacional. Mercenarios, escenas violentas, sexo y amor transitarán desde Buenos Aires, México, hasta Angola y El Congo. Una historia atrapante que muestra sin silencios una lucha de corrupción y muerte por la hegemonía de la exportación de piedras preciosas en el escenario mundial.

Sguiglia (1952) nació en Rosario, donde estudió Ciencias Económicas. Vivió en México entre 1977 y 1982 y desde 1983 reside en Buenos Aires. Fue profesor de la UBA y primer embajador argentino en Angola. Es autor de varias investigaciones y ensayos, entre ellos Agustín Tosco y El club de los poderosos, que merecieron dos premios nacionales de economía. Sus relatos y novelas —“Fordlandia”, “No te fíes de mí si el corazón te falla” y “Un puñado de gloria”— fueron traducidas a diferentes idiomas y distinguidas en los concursos internacionales Dublín Literary Award y Grinzane Cavour.

En una entrevista exclusiva para El Fisgón Digital el autor de Ojos negros cuenta la génesis de su libro, las influencias de su estadía en Angola en sus relatos y también su mirada sobre el desempeño de la justicia argentina respecto a los juicios a represores de la última dictadura militar.

-¿Cómo surge la construcción de esta novela y de qué manera influyó en el relato, haber vivido en Angola?
-El proceso creativo es difícil de explicar. Las ideas flotan en la cabeza hasta que llega el momento, impostergable, de volcarlas sobre un papel. Reconozco que vivir en África fue una experiencia maravillosa para mí y que, sin dudas, facilitó la construcción de esta novela. Pero, si bien Ojos Negros habla de varios elementos reales –la extracción y el tráfico de diamantes por ejemplo- ninguno de ellos funcionó como el disparador de la historia.

-La descripción de los paisajes y ciudades son sorprendentes, casi como un diario de viajes, ¿son los ojos de Eduardo Sguiglia (argentino en tierra extraña) que registraron todas esas imágenes y que luego el escritor (muy lejos del economista) vertió fielmente en el libro?
-Bueno, tuve la oportunidad de viajar por las Lundas (norte de Angola), por el Congo y también por México. Sin embargo, creo que todas las imágenes del relato son las que capta y registra en su libretita Miguel, el personaje central.

-En el conflicto de los diamantes en África, países europeos se rasgan las vestiduras como primeros defensores de los Derechos Humanos en el mundo, ¿Son los mismos que alimentan el mercado negro?
-En efecto, la cara oculta de los diamantes está constituida por el trabajo indecente de miles de personas.

-Fordlandia, una de sus primeras nivelas, es utilizada como material de estudio en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, ¿Ojos Negros podrá hacer lo propio en las escuelas de Ciencias Políticas y Relaciones internacionales?
-No sabía lo de Fordlandia. Es una grata sorpresa que una novela se utilice como material de estudio. Si ocurriera lo mismo con Ojos Negros me volvería a sorprender.

-Ojos Negros promete una lectura distendida pero en un punto del relato un giro abrupto la vuelve vertiginosa y por momentos, hasta exasperante, ¿sólo surgió o es un recurso utilizado a conciencia?
-No definí de antemano el ritmo del relato. Traté de avanzar del modo que me resultaba más cómodo y satisfactorio.

-En las próximas semanas usted viajará a Rosario para testimoniar en la causa al represor Genaro Díaz Bessone. A más de tres décadas, ¿cree que la impunidad se ha acabado para quienes actuaron solapados por el gobierno dictatorial?
-Cierta legislación y decisiones gubernamentales, como las leyes de obediencia debida y punto final y el indulto de Menem, junto con la pasividad de algunos jueces, demoraron y obstaculizaron los procesos a los culpables de tantos crímenes de lesa humanidad.
Sin embargo, aunque hayan transcurrido más de tres décadas, es muy importante que la justicia siga avanzando para que se pueda conocer la verdad y castigar a los represores

jueves, 24 de junio de 2010

Rodolfo Fogwill: “No se podía hacer nada que no tuviera que ver con la guerra (…)”


Graciana Petrone para http://www.elfisgondigital.com/fsgnw/arte/nota.vsp?nid=57523

“No se podía hacer nada que no tuviera que ver con la guerra, explotaba el calefón de una vecina y te cagabas de miedo porque pensabas que la guerra estaba en Buenos Aires”, dijo Rodolfo Fogwill durante la presentación en Rosario de la séptima edición de la novela “Los Pichiciegos” (Editorial Sudamericana). El encuentro se realizó en los altos de la librería Homo Sapiens, ante un numeroso público, donde el periodista Osvaldo Aguirre coordinó “una entrevista abierta con el escritor”. Allí, no sólo habló sobre la reedición de su libro sino también del proceso de recopilación de Cuentos completos, del laureado relato Muchacha punk y de las múltiples voces de sus personajes.

Si bien es cierto que luego de la derrota argentina ante Gran Bretaña en Malvinas (1982) el gobierno dictatorial en turno impulsó un profundo proceso de olvido para tapar lo sucedido, también lo es que con igual vehemencia promovió el nacionalismo y un único discurso patriótico y comunicacional se instaló en el país durante los dos meses y medios que duró el conflicto. Sin dudas que, para el escritor, la obsesión y atención de los argentinos por la guerra fue uno de los disparadores fundamentales con los que construyó Los Pichiciegos, una ficción que cuenta, a la manera del polémico Fogwill, la historia de los “pichis”, jóvenes soldados que en las islas no tenían más futuro que el sólo instinto por sobrevivir en el presente.

El libro presentado en Rosario es la última reedición, lo que demuestra que a casi tres décadas de su primera aparición (Ediciones De la Flor, 1983) ni Fogwill ni su novela bélica agotan el interés de los lectores. Aguirre inició la charla abierta con el escritor cuando contó que en los últimos años se realizaron varias recopilaciones de textos del autor que estaban dispersos en distintas publicaciones. “La mayoría escritos a principios de la década del 80 –explicó- y en el medio de estas reediciones se produzco el hallazgo de libros que estaban perdidos o escondidos entre borradores”.

O:A:-Estas recopilaciones significa toda una serie de pronunciamiento y de lecturas de vos mismo, ¿cómo fue el proceso de reedición de tu obra?
-Un editor y poeta rosarino que tiene una librería en Buenos Aires (Editorial Mansalva) y edita muchos libros de poesía joven (perdiendo mucha plata) y cosas buenísima, me torturaba pidiéndome libros. Yo escribo muy poquito y lo que termino de hacer no me satisface. Pero hay dos o tres libros míos que andan por ahí, uno se llama Nuestro modo de vida y otro Unión para Aquino, que los había entregado en 1981 a Sudamericana. En aquella época hice 100 copias, fotocopiadas. Yo trabajaba en el grupo Softman y no había Internet para perder tiempo en el laburo, así que cuando llegaron las máquinas Seros, perdía tiempo afanándole fotocopias a la familia Macri.
Un mecanógrafo amigo que yo tenía las encarpetaba en forma prolija y yo se las daba a mis amigos. Pensé que algunos de esos libros tenían que estar y efectivamente, hurgando, consiguió que un editor de Sudamericana, a quien yo le había dado una copia, me la diera. Le metí mano, corregí muchas cosas y barbaridades que había puesto en esa época. Ahí arrancó la epidemia y los editores españoles comenzaron a pedirme libros y yo les respondía que no podía publicar un libro peor todavía que del que escribí hasta ahora. Le puse precio a los títulos agotados y algunos editores pudieron pagar lo que yo pienso que valen afuera: Un caso humano de supervivencia…

O:A:-Ese libro al que te referís está ordenado por bloques pero no está ordenado cronológicamente…
-No son temáticos los cuentos. En “Cuentos completos” se empiezan a invertir los temas, si hay mucho sexo en uno, se lo saco al siguiente. Si arranco en primera persona, el siguiente lo empiezo en primera. Si algunos son sobre temas muy actuales y cotidianos, trato de meter algunos más culturales. Creo que para ese sistema de 21 cuentos, en el índice, logré que tengan un ritmo perfecto y no es poco. Los invito a que lean los cuentos completos de Cortázar o los de Nabokov o los de Faulkner que salieron en la misma colección y producen una sensación de repetición, ‘de ya lo ví o qué parecido’. O con Onetti, pasa que es como aburrido leer la misma voz durante una hora y cuarto, que es lo que se tarda en leer tres cuentos o cuatro.

UN CAMBIO DE VOZ Y TAMBIÉN DE SEXO
Traté de cambiar la voz. Yo había empezado con la primera edición de unos cuentos que salieron publicados como quince veces: Muchacha pank, que no se llamaba así sino Mis muertos punk. Era un libro que salió tal cual había sido publicado en un concurso. Cuando lo mandé al concurso traté de darle un ritmo y allí hay un cuento famoso, sobre la historia de una nena que se crió en al revolución de mayo y llega a vivir hasta 1960 y que en el camino de su vida se vuelve varón. El cuento siguiente a ese empieza con una frase que dice: ‘primera decepción del lector, en este relato soy varón’. Jugaba así. Como tenia otro relato bisexual, porque el narrador era un varón pero que en ningún momento demostraba que era un varón salvo en la firma del autor, en la última página aparece que es una mujer. Así jugué con los tres en otras ediciones. Es el hecho de darle un ritmo a un libro de cuentos, que puede ser una cosa aburrida.

O:A:-¿Cómo aparecen las voces de los personajes?, ¿cómo se van dando?
-No son las voces de los personajes, es la voz interior del personaje en las que me convierto yo para escribir. Elvio Gandolfo dice eso en el prólogo de “Cuentos completos: “No es un buen libro de Fogwill, es un libro de siete autores distintos que llevan en común la marca Fogwill”. La marca Fogwill en cuentos y a veces en poesía, es la marca de un arte muy conocido por la humanidad, por todas las culturas. Es el arte que aquí practicó Nini Marshal, que se basa en mimetizarse completamente con un personaje y hacerlo vivir verbalmente.
¿Quién vio acá un programa de Niní Marshall? Tenía un montón de personajes, la niña Jovita, doña Josefa, Catita y sabía hablar y contaba cosas. Evidentemente el cerebro humano no puede procesar decisiones de conjugación, adjetivación, puntuación o énfasis. Todo eso que entra en un discurso oral no se puede procesar en el tiempo de la conciencia, o al menos en el tiempo que corre más o menos la conciencia de nuestros relojes (que es el tiempo que escribe nuestra mano en la máquina de escribir, en todo caso). Y nuestra mano no puede procesarlo en ese tiempo y para seguir el hilo de la voz tiene que hacerlo en un tiempo mucho más rápido. Nosotros no tenemos esa facultad pero si la tiene esa parte nuestra que se pone en movimiento en un estado de trance, locura, histeria… “¿Cómo hiciste para levantarte esa mina? ¡Yo qué se, me tiré, me jugué!”. Si el tipo se hubiera planteado: “Me arreglo la corbata, me cierro la bragueta, me saco la baba, me saco el chicle me lo meto en bolsillo…”. Si el tipo hace todo ese programa la mina se fue con otro. Esto lo viví en otro orden de la vida, en una carrera deportiva...

O:A:-La época en que escribiste la novela es en el ’82, durante el Proceso, ¿cómo apareció Los pichiciegos?
-Todo el mundo estaba en el tema de la guerra, peor que en el mundial. No se podía hacer nada que no tuviera que ver con la guerra. Explotaba el calefón de una vecina y te cagabas de miedo porque te pensabas que la guerra estaba en Buenos Aires.
La novela tiene un proyecto de construcción, además de las voces. Un plan de trabajo de querer desarrollar cosas…En realidad no sabía qué quería desarrollar. Inventé un agujero, una pichiciega, que es como una gatusera (inventada por los uruguayos) para armar pequeños campamentos bajo tierra muy parecidos al pichi. Tenía que darle sentido, mostrar algo de acción bélica. (Tomo aliento, tomo algo que me de gana de escribir y sigo adelante…).

O:A:-Pero siempre dijiste que la novela no es sobre la guerra…
-No es sobre la guerra. Si fuera sobre la guerra hubiera consultado manuales, hubiera buscado o me hubiera ido a Inglaterra a pedir información a los servicios secretos…

viernes, 11 de junio de 2010

Estuve, de Miguel Sedoff, es el primer tomo de la colección "Ciudad y orilla"

Graciana Petrone,
para Señales http://www.lacapital.com.ar/ed_senales/2010/6/edicion_84/contenidos/noticia_5100.html

"Después de un fracaso —escribió Fiódor Dostoievski— los planes mejor elaborados parecen absurdos". Todo indica entonces que el dolor aparecerá luego de cualquier intento que resulte frustrado o cuando la falta de lucidez necesaria para resolver a tiempo los embates del destino obligue a tomar decisiones equívocas. Una mirada aguda sobre la complejidad de lo cotidiano, expuesta con absoluta madurez discursiva, es la Miguel Sedoff pone en su libro de cuentos Estuve. En él, los finales abruptos o violentos, propios de un relato fantástico, no son necesarios para conmocionar al lector: el suspenso inusitado de sus historias, tan reales como crueles, hace que la ambigüedad de las relaciones humanas supere con creces cualquier ficción mágica.
Sedoff también destroza el mito de que sólo las novelas policíacas provocan esa necesidad imperiosa de dar vuelta la página para descubrir quién es el asesino, o la perplejidad absoluta de los finales de ciertos relatos maravillosos. Estuve cuenta historias de gente común que no por cotidianas o domésticas dejan de tener ribetes complejos y atrapantes.

Con la distancia narrativa necesaria como mérito y recurso, cuenta sin juzgar la realidad tal cual es y no la que se desea. Realiza un análisis minucioso de los personajes, se sumerge en el hilo conductor de sus pensamientos y brinda en forma pormenorizada los conflictos internos, lo que mantiene al lector inmerso dentro de sus mentes y elucubraciones. "Las historias perfectas —dice el autor— no existen". En lo cotidiano, entonces, ocurren los sucesos más dolorosos y los enemigos, que adoptan la forma de un compañero silencioso, suelen ser los propios desaciertos.

Todos sus personajes tienen un eje en común que es el vacío, a veces forzado por abandonos o pérdidas irreparables y otras, por elección. Pero ante el estoicismo necesario para afrontar esas situaciones el slogan "el show debe continuar" no será fácil de aplicar para muchos de sus protagonistas.

Tal es el caso del último relato en el que Jorge, durante un verano fatal, pierde a su esposa e hijos en un accidente automovilístico. Tampoco para la vida de Betty, en el cuento "Post-it", cuando luego de relegar su vida por años para dedicarse a su familia, bordea los límites de la locura ante las repetidas infidelidades de su marido.

Estuve cuenta, entre otras cosas, los entretelones de separaciones conyugales dolorosas provocadas por el hastío de lo cotidiano, la desesperación o el maltrato. Retrata la posición en el mundo de un hombre que padece obesidad, abordada desde sus pensamientos más íntimos. También las decisiones erradas de sus protagonistas ante situaciones adversas que muchas veces devienen en el absurdo, como en el relato "Aguas abiertas", en el que Rubén, tras romper con su novia, no elige mejor recurso que la autodestrucción para recuperarla.

La fidelidad de los relatos de Estuve es tan contundente que si el autor utilizara un mismo personaje para todos sus cuentos nada cambiaría en absoluto. Casi como un deja vu, deja esa extraña sensación de familiaridad sobre un hecho, un lugar, un recuerdo, un intento frustrado tan tangible que ocurrió, o le puede suceder a una persona cualquiera en el momento menos pensado de su vida.

viernes, 4 de junio de 2010

Como si fuera una carta

Si supieras cómo cambió la noche. Las calles son un desierto. A veces salgo alguna madrugada, como hace veinte años, pero nada se parece a entonces y no hay cosa que me perturbe más que hundirme en el pasado.
En el Olimpia abrieron una sucursal de la Royal, ¿podés creer? Perdimos la provincia, nos fuimos a la B y encima tengo poco laburo. A veces pienso que tienen un láser infrarrojo que lee el ¡Viva Perón, carajo! que llevo tatuado en la frente (debe ser eso, digo, porque está escrito con tinta invisible).
Cada tanto me dan ganas de contarte, ¿sabés?, ganas de que estés acá, leyendo esos poemas que me escribías o regalándome Garufa escrito en un pedazo de papel con tu vieja Olivetti. Pero la última vez que te vi yo pasaba en un taxi y vos ibas caminando por calle Mendoza, para Buenos Aires. Aunque con menos pelo, tenías el mismo paso compadrón de siempre. No sé por qué carajo no le dije al tachero: '¡Pare acá!'. Después leí tu nombre en el diario seguido de un q.e.p.d.
La puta madre, cómo te extraño.


Graciana
Rosario, junio de 2007
En memoria "del Hugo"

lunes, 17 de mayo de 2010

El eximio compositor y poeta Horacio Ferrer visitó la ciudad, en el marco de un convenio firmado entre la Universidad Nacional de Rosario y la Academia nacional del Tango

Por la inclusión del tango en los planes de la enseñanza superior.

Graciana Petrone para www.elfisgondigtal.com

El maestro Horacio Ferrer visitó la ciudad en el marco de un convenio firmado entre la Academia Nacional del Tango y la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Lo hizo con el propósito de formalizar la inclusión del tango en los planes educativos y también para adelantar contenidos de su próximo libro, “Mil versos para Picasso”. La edición, que forma parte del plan para anexar el mítico arte popular a la enseñanza superior, contiene cien poemas íntegramente dedicados al pintor español y acompañados por ilustraciones de su esposa, la artista plástica Lulú Micheli. Participaron del panel junto al compositor y poeta el rector de la UNR, Darío Maiorana y el titular de la Academia Nacional del Tango de Rosario, Miguel Jubany, quien expresó: “El tango no tiene que ser estudiado sólo desde la música, el baile, el canto y la poesía sino también – como dice la ley Nacional – a través de las ciencias conexas: la historia, la antropología o la psicología”.

La intención de incluir al tango en la enseñanza superior representa un punto de inflexión muy importante para las actividades universitarias. “En la escuela de psicología están trabajando para brindar una serie de charlas con el fin de acercar a los alumnos al tango”, dijo Jubany. Por lo que aseguró que resultará un material muy productivo en los planes de estudio.

“Se puede hacer – expresó Ferrer – una obra de enseñanza, de transmisión de conocimiento y de ubicación del tango en la historia argentina. Es un protagonista siempre, un poco atorrante y bohemio, pero protagonista al fin”. También, contó que hace varios años que la Academia Nacional del Tango de Buenos Aires dicta seminarios para el sector universitario donde abordan la música, la cultura tanguera y las letras del arte popular.

Horacio Ferrer es autor de innumerables letras de canciones, entre ellas, la inconfundible “Balada para un loco” o “Chiquilín de Bacín” – inmortalizada en la voz de Roberto Goyeneche, entre muchas otras. Además, es el máximo difusor del tango en el mundo. Realizó ensayos de investigación los cuales fueron traducidos a varios idiomas y presentados en las bibliotecas más importantes del mundo, entre los que se destaca, tal vez su obra más paradigmática, “El siglo de oro del tango”.

“Mil versos para Picasso”, de Madrid a Rosario
Portadores de una sencillez y calidad humana admirables, el maestro Ferrer y su esposa Lulú – como él la llama – dialogaron en forma exclusiva con esta cronista, a la que contaron algunos entretelones cotidianos que forman parte del incansable trabajo que ambos realizan por el arte y la cultura popular, como así también sobre su nuevo libro.

La génesis del libro “Mil veros para Picasso” tiene una historia muy particular, ya que los dibujos que acompañan a cada uno de los poemas del tanguero fueron presentados en los centros culturales más importantes del mundo, con excelentes críticas. Micheli contó que hace unos años realizó una puesta titulada “De Lulú para Picasso” en la madrileña Galería de Arte Annta, ocasión en la que su esposo recitó poesías con el acompañamiento del pianista español Yaco González.

“Al principio la dueña de la galería no estuvo muy de acuerdo con que yo exponga mis trabajos porque no era conocida en España – confesó Micheli - pero como digo siempre, tengo al suerte de estar al lado de un grande, como es Horacio”. Las palabras de la pintora no hacen más que confirmar su carácter humilde, dado que las críticas recibidas por los principales diarios de arte madrileños fueron impecables respecto a sus obras, a las que catalogaron como “verdaderas visiones picasianas al modo de la propia Lulú” y representadas bajo “un arte figurativo y surrealista”. También, contó que posteriormente se mostraron en París y Florianópolis pero que parte todo del trabajo de su marido “ya que mientras él escribía sus versos” ella “dibujaba y pintaba”.

El existencialismo del tango y el surrealismo de Micheli
Resulta intrigante imaginar la convivencia del existencialismo tan real del tango con el surrealismo de Micheli, y como tal, con las características tan irreverentes propias de ese movimiento y tan dispares entre sí. AL respecto, Ferrer dijo: “Conocí a Lulú durante una exposición de ella en el bar La Poesía de San Telmo y me metí en un mundo de pintor. Aunque he sido dibujante, dejé de pintar cuando me enamoré de ella porque la pareja no debe competir. Ella hace su pintura y yo mi poesía y se complementan y se armonizan perfectamente”.

La vida del matrimonio Ferrer está signada por el arte desde que comienza el día. Ambos contaron que “se separan al mediodía se vuelven a juntar a la noche”. “Lulú trabaja en su taller que tiene en Barracas porque vivimos en un departamento muy chiquito, aunque con una vista que llega hasta las costas del Uruguay, aún así, compartimos muchas cosas juntos”, finalizó.

viernes, 14 de mayo de 2010

Lejanía necesaria, el libro de poemas de Marta Díaz


Graciana Petrone, para www.elfisgondigital.com

Marta Díaz es poeta. Tiene pluma de poeta, mirada de poeta y una sensibilidad superior que la llevó a escribir su libro Lejanía Necesaria, integrado por más de cien poemas. Estos atributos en la mayoría de los escritores no haría falta remarcar, pero en el caso de esta autora todo resulta tan “necesario” como el título de su obra, presentada recientemente en la Biblioteca Gastón Gori. Hace once años que está privada de su libertad. Los trabajos que conforman su edición es el resultado de su participación en el taller Los Lanzallamas, coordinado por Fabricio Simeoni y dictado dentro del Penal nº 5 de Mujeres de Rosario, lugar en el que recibió en forma exclusiva a El Fisgón Digital.

Aunque parezca una frase trivial cuesta imaginar cómo es la vida dentro de un penal y estar privado de la libertad. De hecho, esta cronista tuvo que atravesar algunas rejas de hierro para acceder a la autora de Lejanía Necesaria. Pero Díaz es un caso distinto. Nada en ella parece anclarse en el abandono y las consecuencias provocadas por el encierro. Por el contrario, tiene un carácter decidido, está llena de proyectos de vida y es una eterna agradecida de la gente que la ayudó a definir su rumbo: los compañeros del taller de escritura Los Lanzallamas y especialmente, a su coordinador.

Mientras habla con El Fisgón Digital está en varios lugares al mismo tiempo. Es hiperactiva, coordina con las guardia-cárceles las visitas que recibirá y también las entregas de pizzas y tortas que elabora para vender fuera del Penal. “Desde el día que conocí a Fabricio – dice – mi vida cambió. En ese tiempo él ya había sacado tres libros y yo admiré su fuerza de voluntad, su inteligencia y entonces pensé de qué podía quejarme yo si al lado de él mi encierro era un detalle menor”.

Un sueño hecho realidad
El libro está formado por casi cien poemas los cuales, si bien están elaborados desde el encierro, ese no es el eje principal. La amistad, la soledad o el agradecimiento son algunas de las temáticas que aborda Díaz como si fuera una escritora consolidada. Y lo es realmente, ya que actúa como tal y con la misma vehemencia lo vuelca en el papel: “Yo estoy tomando mate con vos y estoy pensando en qué puedo escribir. Tengo siempre el cuaderno al lado mío y voy anotando mis ideas”.

Díaz contó que “antes de entrar al Penal nunca escribió siquiera una carta” e incluso, no terminó la escuela. “Este libro es un sueño hecho realidad – explica - algo muy importante en mi vida. No me importa la plata que tuve que gastar para editarlo, sino lo que realmente quiero es que la gente lo lea y que vea que desde acá adentro también se puede”. Y que "aún privada de la libertad se puede vivir, revivir y sobrevivir” y que “podría estar tomando mate" pero lo único que quiere es escribir”.

Lejanía necesaria
“Elegí ponerle Lejanía necesaria porque estar lejos de mi familia hizo que yo aprendiera a valorar todo, incluso a mí misma. Yo era una hoja en blanco, trabajé para que no les falte nada a mis hijos y la lejanía hizo darme cuenta que yo puedo tener una vida, amistades incuso más gente que la que nunca pensé que podía tener y mucho menos en este lugar”, cuenta.

La autora explicó que le llevó varios meses armar el libro pero que “el trabajo más pesado” – como le llama al proceso de edición y compaginación – lo hicieron Fabricio Simeoni y Patricia Torres. Pero Díaz diagramó en forma completa la obra, tituló con sutileza todos los poemas y agregó epígrafes (también de su autoría) a algunos textos.

El taller Los Lanzallamas es como una gran familia
Hace aproximadamente cuatro años que la autora participa del taller literario Los Lanzallamas, que funciona los sábados por la tarde en la Biblioteca Gastón Gori en el barrio de Fisherton. Como si fuera una imagen ocurrida en forma reciente, detalla con precisión el día que asistió por primera vez: “Fui en el móvil, esposada. Tenía frío, calor, todo junto y me recibieron como si fueran parte de mi familia. Siempre digo que son mi familia, quizás porque comparto más cosas con ellos que con mis hijos”.

Díaz no deja de expresar su agradecimiento para con los integrantes del taller una y otra vez. Tampoco de exaltar la figura de Simeoni y de lo mucho que representa el trabajo que realiza el escritor con ella. “Él es muy especial. Es muy grande la fuerza que me da día a día para levantarme. Hay mañanas en que me despierto y me pregunto: ‘¿qué hago acá adentro?’. Y vuelvo a pensar de qué me quejo y empiezo el día pensando en Fabricio.”, dice. También, contó que gracias al coordinador viajó en dos oportunidades a la Feria del Libro en Buenos Aires.

Romper los mitos: cuando se quiere se puede
Su trabajo en el Taller Literario Los Lanzallamas la llenó de expectativas de vida. También contó que con los emprendimientos que realiza dentro del Penal “pudo comprarse los muebles para amoblar su departamento y tenerlo en condiciones para cuando salga en libertad”.

La escritora está llena de sueños e ilusiones. Aunque admite que tiene un carácter fuerte, también cuenta que respeta el trabajo de quienes custodian el Penal: “Acá adentro una se hace más dura pero valoro a la gente que me rodea, incluso a las guardia-cárceles. Ellas también son personas, tienen familia y muchas veces las discriminan por usar un uniforme o por el trabajo que hacen”. Firme en sus convicciones, Díaz sabe muy bien lo que quiere y es una agradecida de la vida, aún en su situación: “Muchas veces me veían mal y se acercaban y me preguntaban si necesitaba hablar y no tenían por qué hacerlo, hasta le escribí un poema a una de ellas, porque me recuerda a mi hija…”.

Dos poemas de Lejanía Necesaria

Un soldado enfunda su arma

es joven pero tienen los ojos duros.

Obligado a matar

su corazón sangra

la tinta del poema

que nunca escribió.


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Líneas que recorren el miedo.

La imagen del horror

encierra el odio ambicioso.

Un distinguido paisaje

Frente a los ojos indiferentes.

martes, 4 de mayo de 2010

El colombiano Fernando Vallejo presentó en Rosario su libro El don de la vida


Graciana Petrone para http://www.elfisgondigital.com/

En un esfuerzo conjunto del Centro Cultural Parque de España (CCPE) y la editorial ibérica Alfaguara, el autor colombiano viajó a Rosario nada menos que para presentar su último libro, El don de la vida. Lo hizo en el Anfiteatro Príncipe de Asturias acompañado por el crítico belga Jacques Joset, quien trajo también a la ciudad La muerte y la gramática, un estudio literario sobre la obra del nacido en Medellín, donde “hace justicia a uno de los escritores hispanoamericanos más brillantes, pero a la vez más falseados de los últimos tiempos”.

Un sinnúmero de juicios previos son los que se tejen en torno a la figura del polémico escritor nacido en la ciudad de Medellín el 24 de octubre de 1942. Catalogado por algunos críticos norteamericanos de “narcisista”, de hacer una verdadera apología de la violencia de pandillas en su renombrada novela La virgen de los sicarios (1994) y hasta de “renegar de su país natal para nacionalizarse mejicano”, Vallejo rompió con todos esos mitos en su visita a Rosario. Con paso firme, el escritor no dudó durante el trayecto que hizo a pie para llegar el teatro Príncipe de Asturias, en firmar autógrafos, dar apretones de manos sin perder la sonrisa y conversar brevemente con todas las personas que se le acercaron.

Esta ciudad, ¡qué envidia que me da!
“Esta ciudad, ¡qué envidia me da! Con el río que tiene tan majestuoso, caudaloso, recto, va derecho. No como los ríos colombianos que son como nuestros políticos, que dan vuelta a la izquierda, vuelta a la derecha, vuelta a la izquierda y vuelta a la derecha. Así se ven desde arriba, serpenteando sin saber a donde van, como culebras borrachas”. De esta manera y no sin escatimar en comparaciones con su país natal, inició su diálogo desde el escenario, acompañado por el belga Joset y por el director del CCPE, Martín Prieto, quien ofició de entrevistador y presentador del evento.

Prieto confesó que hacía varios años que tenía la intención de traer a Vallejo a la ciudad y que luego de varias comunicaciones telefónicas con la editora de Alfaguara, Julia Saltzmann, que aunque nunca le ofreció demasiadas expectativas, él tuvo la certeza que sería posible.” No era la primera vez – dijo Prieto- que pensábamos en invitar a Rosario a quien era, a nuestro modesto entender y junto con César Aira, lo mejor que le estaba pasando a la narrativa hispanoamericana en los últimos años, en varios de los muchos últimos años”.

También imaginó “lo lindo que sería que los lectores de Rosario, que alguna vez se cruzaron en la calle, o en un teatrito, o en un salón de actos, o en una librería, con Juan Carlos Onetti, con Roa Bastos, con Borges, con Graham Greene, con Raymond Carver, con Saer, con Witold Gombrowicz o con el mismo Aira, se encontraran con Vallejo y que ese encuentro (…) los motivara a leerlo por primera vez, o a leerlo más”.

El sueño ya no era un sueño para el director de CCPE ya que estaba allí, junto a él, hablando, entre otras cosas, de su Colombia natal y de su particular visión sobre los géneros literarios: “En un momento – dijo el escritor - pensé que a la novela le había llegado su día y que no tenía que ser más el gran género de la literatura”. Para Vallejo, la novela es un género basado en la ficción y no en la estricta verdad. Incluso, aseguró que con la verdad se puede hacer un gran género literario “basado en la verdad y no en la ficción”, que no sería otra cosa más que “la biografía que hasta el día de hoy está tratado como un género menor”. “Y estoy hablando de la biografía escrita y no de la biografía novelada que es un género miserable”, afirmó.

El don de la vida y La muerte y la gramática
El don de la vida – explicó el crítico belga - es un tratadito sobre la vejez y sus miserias. Con un interlocutor del yo, ya que Fernando no escribe en tercera persona. No cree en textos ficcionales de tercera persona porque, a su entender, están agotados”. En torno a ello, aclaró que “no está de acuerdo porque hay muchas grandes obras escritas en tercera persona”. El tema principal del libro de Vallejo es la muerte. Según Joset, una Muerte con M mayúscula y una entidad paradójicamente muy viva con la que se puede dialogar: “A la que uno puede engañar, darle la espalda pero que siempre espera en la última curva de la vida”.

En El don de la vida – indica la reseña de la edición - un hombre viejo conversa con un compadre en un banco de un parque de Medellín mientras la ciudad se mueve y cambia, mientras la vida pasa. El viejo, sin embargo, quiere que todo siga igual. Para fijar el tiempo lleva una libreta en la que anota los nombres de los muertos que ha conocido. Ya suman 657 y quiere llegar pronto a los 700. Hablan y hablan sobre los tiempos y las cosas idas: los muertos, los ríos de Colombia, los gobernadores de Antioquia, los amantes del pasado. El viejo es feroz y su conversación una suerte de inventario de insultos. El compadre le hace eco y, al final, parecen una misma voz enceguecida que reza y grita.

La muerte y la gramática, según su propio autor, es una “explicación literaria” del libro del colombiano. Respecto a la elección del título del ensayo, el belga sostuvo que el asunto de su libro es “Fernando Vallejo y la literatura” y “que ese hubiera sido un buen título si no le hubiera parecido mejor incluir en él la obsesión por la aniquilación final y las trayectorias del escritor en sus usos y abusos de la lengua”.

Lejos de realizar un estudio meramente teórico y conceptual, Joset insistió en que su trabajo no es más que una “explicación literaria” sobre “el tratadito de Vallejo sobre la vejez y sus miserias”. Por su parte, el colombiano le expresó públicamente su agradecimiento y sostuvo que “tratar de explicarlo denota una gran generosidad” y que “es un libro que se puede leer fácilmente”: “Las editoras de Colombia y de Argentina no lo hubieran publicado de no haberlo leído así”.

lunes, 19 de abril de 2010

Cultura y dictadura en Rosario, 1976-1983,


Un libro de investigación sobre los efectos de la censura dictatorial en todos los ámbitos culturales de la ciudad, editado por la Biblioteca Pocho Lepratti.

por Graciana Petrone para www.elfisgondigital.com

El Golpe de Estado que derrocó al gobierno de María Estela Martínez de Perón, el 24 de marzo de 1976, inició el período más tenebroso de la historia argentina. Desaparición forzada de personas, apropiación de niños, exilios, torturas, muertes y opresión ideológica dejaron secuelas tan hondas que hoy, a más de treinta años, aún quedan numerosos caminos por explorar. En el libro Cultura y dictadura en Rosario, 1976-1983 (Ediciones del Castillo), presentado recientemente, Leónidas Ceruti realiza un análisis sobre el efecto que generó la represión en el arte, la prensa, la educación, las bibliotecas y los espacios laborales, entre muchos otros ámbitos de la ciudad. Aporta también, datos inéditos acerca de la época en que las fuerzas armadas sembraron el terror en la ciudadanía.

Cultura y dictadura en Rosario, 1976-1983 es el resultado de un proyecto presentado en 2006 por Carlos Nuñez, presidente de la biblioteca Pocho Lepratti, en el marco de la convocatoria del foro Cultura y Derechos Humanos en Rosario, a 30 años del Golpe de Estado de 1976 y es el tercer título editado por la institución (el primero fue Pocho Vive y posteriormente Cuadernos de formación). “La iniciativa se basó en dos pilares – explica Ceruti – el primero abarcó una serie de encuentros, cada uno de los cuales trató distintos temas en el que participaron protagonistas e investigadores”. En tanto, el segundo pilar del programa fue una ardua investigación llevada a cabo por un numeroso equipo de trabajo convencido de que era necesario realizarla “a partir de que las vivencias de la ciudad son un elemento de vital importancia para quien pretende, tanto informarse, como reedificar el pasado inmediato y el presente”.

La reconstrucción del pasado por una democracia presente y futura.
La memoria es uno de los ejes primarios sobre los que el hombre afirma su posición en el mundo. Con recuerdos borrosos, crónicas falaces o el temor de que la historia salga a la luz es imposible la construcción de una identidad colectiva. De allí la importancia de indagar en el pasado, aún a sabiendas del dolor posible.

“A más de treinta años del Golpe de Estado que inauguró una de las épocas más sombrías y trágicas de nuestra historia, - indica el autor- los argentinos encontramos distintas oportunidades para reflexionar acerca de lo ocurrido en aquellos años, pero también para pensar en la democracia del presente y en la que aspiramos a construir”. También, “que lo sucedido aquel 24 de marzo de 1976 implicó una sistematización del accionar represivo de las fuerzas armadas y policiales que se había iniciado en años anteriores”.

El libro refiere acontecimientos sucedidos durante el último período del gobierno de María Estela Martínez de Perón, como así también en la dictadura militar de Juan Carlos Onganía (1966). “Cada individuo fue visto como un enemigo potencial en tanto no se ajustara a los valores de los dictadores y por ellos el gobierno dictatorial no sólo buscó reprimir a los disidentes, sino también intervenir las instituciones”, reseña el historiador.

Causas y efectos concretos de la censura
“Las ideologías se combaten con ideologías y nosotros tenemos las nuestras”. Esta frase pertenece a Juan Llerena Amadeo, ministro de Cultura y Educación de la Nación (1978 a 1981), la cual Ceruti cita en su libro y sobre la que luego fundamenta: “En el plano de la cultura actuaron imponiendo modelos autoritarios”. También, que las “Juntas Militares desplegaron acciones que constituyeron una verdadera política de producción cultural”.

El autor relata que en su obsesión de controlar todos los aspectos de la sociedad los militares “elaboraron una serie de principios” que la prensa “debía tener en cuenta” para “no favorecer el accionar subversivo”. Del mismo modo, actuaron sobre la educación: intervinieron universidades, desmantelaron bibliotecas y hasta emitieron “decretos y resoluciones que limitaban el contenido a enseñar”. Para Ceruti, “se puso énfasis en destacar el poder de la educación tanto como un instrumento para la infiltración subversiva como para la lucha contra aquella”.

Según datos recopilados en Cultura y dictadura en Rosario, 1976-1983, no sólo la educación y la prensa fueron cercenadas por los militares sino también todos los demás componentes de la cultura. Ceruti afirma que “no hubo sector de la sociedad” que los dictadores no dejaran de reprimir y controlar: “Eso se dio en las distintas expresiones artísticas y las consecuencias fueron actores censurados, desaparecidos, perseguidos, exiliados, teatros que fueron cerrados o que sufrieron atentados”.

Rosario y su vida durante el proceso
Nutridos y vastos son los elementos recopilados por el equipo de investigación, volcados en el libro. Dos jugosos capítulos abordan específicamente las materias de educación y arte. Respecto al primero, elabora un detalle minucioso sobre los ataques a las universidades locales, los controles de la educación primaria y secundaria, la labor del gremio docente y las prohibiciones de libros y distintos actores, entre otros temas. Tras ampliar el panorama político-social a nivel nacional, Ceruti aborda luego lo acontecido en Rosario y, como no puede ser de otra manera, los ataques perpetrados por la dictadura a la Biblioteca Constancio C. Vigil.

El teatro, la trova rosarina y la vida cotidiana de la ciudad en los años que duró el “autoproclamado” proceso de reorganización nacional son abordados también por el autor. De una interesante nota realizada al artista Gilberto Krass emanan datos sobre las persecuciones y las prohibiciones a trabajadores de todos los ámbitos culturales. Otros aspectos tratados son: la cobertura de los medios de comunicación de la Guerra de Malvinas, la música como movimiento de resistencia, fundamentalmente el rock y el surgimiento de un nuevo cine a comienzo de la década del ‘80 catalogado por el autor como “colaboracionista y escapista”.

miércoles, 7 de abril de 2010

Una muestra de fotografía y literatura realizada por los internos del Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Rosario (IRAR)

por Graciana Petrone para www.elfisgondigital.com

Un trabajo realizado por chicos entre 15 y 17 años, privados de su libertad, que eligen el genero epistolar para narrar sus experiencias

“Este parece el corazón/ marchito de mi madre/ cuando entró al mar/ y la carita de mi padre/ diciendo/ ¿qué hiciste hijo?”. Cuando la soledad, el encierro y lo interminable de los días suceden entre muros y celdas el arte resulta una valiosa herramienta para la canalización de conflictos, el reconocimiento de pautas ignoradas y la construcción de una identidad. En el edificio de la vieja Estación de Trenes (donde actualmente funciona la secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario) quedó inaugurada una muestra fotográfica y literaria nada menos que producida por los internos del Instituto de Rehabilitación del Adolescente de Rosario (IRAR).
La muestra es el producto de dos proyectos de trabajo simultáneos impulsados por la Secretaría de Cultura y educación de la Municipalidad de Rosario: El taller de fotografía estenopeica, coordinado por Gustavo Rodeni y Natalia Cavalieri y el espacio de producción literaria a cargo del escritor y periodista Fabricio Simeoni.

“Fue todo un gran esfuerzo realizado por el grupo ya que primero hubo que construir el laboratorio dentro del instituto y llevó algunos meses. Los internos levantaron paredes, pintaron, coloraron las aberturas y realizaron la instalación eléctrica”, contó Cavalieri mientras enseñaba un álbum de fotos que registró todas las instancias del proceso de edificación. Los coordinadores coincidieron en que “el trabajo fue bastante estable teniendo en cuenta las características del grupo”. Al respecto, la coordinadora explicó que no siempre los integrantes fueron los mismos: “O bien obtenían la libertad y regresaban a sus hogares o algunas veces debían abandonar los talleres para ir a declarar”. En tanto, Simeoni agregó que la práctica es muy itinerante, que no se puede realizar un trabajo a largo plazo pero que la convocatoria de quienes no gozaban de salidas transitorias fue casi total.

El trabajo desde la individualidad
“Cada taller trabajó desde su individualidad pero hace dos meses surgió la idea de complementarse con lo generado en ambas prácticas y con el fin de organizar una muestra”, indicó Simeoni. Los adolescentes internados en el IRAR, cuyas edades oscilan entre 15 y 17 y que en su mayoría cargan imputaciones por asalto a mano armada, homicidio calificado, entre otros delitos graves, participaron en la producción fotográfica y también en la literaria con el objetivo de exponer las obras. “Los talleres cambiaron su metodología en función del interés de los chicos en participar en ambas cuestiones y así lo escrito vino a complementar la imagen”, agregó.

El género epistolar y la palabra como herramienta
El coordinador contó que los menores están más familiarizados con el género epistolar, ya que muchos de ellos son padres y reciben cartas de sus mujeres, hijos, familiares o compañeros de escuela. “En algún punto, aún un tanto difuso, también la imagen paterna está presente en sus historias. En ciertos trabajos jugábamos a que se pusieran en el lugar de otro y que se enviaran cartas a ellos mismos. El 80 por ciento eligió al padre lo que demostró la relación especial en torno a la autoridad y a la necesidad de límites”, reseñó.

Uno de los objetivos principales del taller es enseñar a los internos la importancia de la oralidad y que utilicen la palabra como una herramienta que los ayude a desenvolverse en todos los ámbitos. Simeoni narró que gracias a una carta uno de los chicos obtuvo permiso del juez para pasar año nuevo con su familia y otra misiva fue leída por el periodista Carlos Del Frade en un auditorio ante más de 400 personas: “Ante la imposibilidad de ser escuchados se autoflagelan, no tienen elementos para que su discurso tenga efecto en un ámbito propicio. Están tapados por una sociedad que parece olvidar de su existencia”.

Un compromiso que se rompe al regresar a su entorno
El grado de pertenencia y compromiso con sus producciones es muy contundente dentro del IRAR, pero el coordinador explicó que existe una diferencia sustancial entre el adentro y el afuera: “El encierro los denigra desde el maltrato a la soledad pero el afuera lo hace también desde la incontención. Nunca se sienten parte de afuera y nunca llegan a concretar definitivamente un proceso de identidad. Ni adentro ni afuera se logra generar una ecuación asistencial lógica. El afuera es determinista, si la causa es estar afuera el efecto es volver a delinquir, tendrán otra vez acceso a armas, a droga o lo volverán a usar de mulas o sicarios”.

La experiencia de los internos
Sólo dos adolescentes alojados en el IRAR asistieron a inauguración de la muestra, custodiados por una abultada comitiva policial: Jonhy y Esteban. El primero hace ocho meses que está internado y es por demás de comunicativo. Dio entrevistas a los medios televisivos (de espaldas a la cámara), no dudó en explicar las metodologías de trabajo de los talleres a quienes asistieron a la muestra y hasta leyó buena parte de la producción presentada. Esteban, que lleva dos meses en el instituto, fue más retraído y se mantuvo al margen de las notas, pero contó que le gusta participar de los encuentros ya “que los días son interminables”.

A continuación algunos de los trabajos realizados por los adolescentes

Dicen que el negro es feo

pero yo digo que no es verdad

porque negro son tus ojos

que me dan felicidad.

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Una rosa en un vaso

dura 15 días

pero mi amor por vos

durará toda la vida

Firma: Nico del “D”

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El pensar es imaginar

tratar de mirar para adelante

sin ver atrás para olvidar y vivir.





martes, 6 de abril de 2010

El día que Rosario le dijo basta a los multimedios

(Artículo extraido de la página oficial de la CTA Rosario y producido por el equipo de comunicación de la CTA Rosario que merece ser compartido con todos )

Una multitud calculada en unas ocho mil personas participó hoy del acto en reclamo de la reincorporación de los 26 trabajadores de prensa despedidos en LT8 y LT3 de Rosario, propiedad del Grupo Uno del dúo Vila-Manzano. De la marcha participó el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, junto a su par rosarino Jorge Acedo, Victorio Paulón, Sonia Alesso, Gustavo Téres y otros dirigentes sindicales, políticos y sociales. Sigue el paro por tiempo indeterminado en ambas radios y en el diario La Capital.

La crónica debería contestar tres o cuatro preguntas básicas. Que fue en Rosario, que hubieron 6, 7 u 8 mil personas, que el motivo de la concentración y marcha fue un conflicto laboral en donde el Multimedios La Capital, propiedad de Daniel Vila y José Luís Manzano despidió a 26 trabajadores de prensa de dos de sus emisoras (LT8 Radio Rosario, y LT3 Radio Cerealista), y que esto provocó además la convocatoria a un paro solidario de los compañeros del diario La Capital. Podrían enumerarse además las organizaciones y dirigentes tanto a nivel local, provincial como nacional que se hicieron presentes. Seguir además las vicisitudes que se dieron en el día a día con el Ministerio de Trabajo provincial, y la Conciliación Obligatoria desobedecida por el Multimedios, y los artilugios legales de la patronal, dejados sin efectos por la Intersindical de Medios.

Sensaciones
Pero de ninguna manera se estaría contando lo que pasó el sábado 3 de abril entre las 9 de la mañana y la una de la tarde en Rosario. ¿Cómo explicar al “foráneo” la sensación que provoca en los rosarinos que La Capital no “salga” desde hace tres días? ¿Cómo mensurar semejante adhesión popular a un conflicto laboral? ¿Cómo narrar la “bandera más larga del mundo” irrumpiendo en plena peatonal, y que sobraran manos para acarrearla? Y las constantes muestras de solidaridad en las carpas de LT3, LT8 y La Capital, de docentes, de trabajadores estatales, de oyentes que sienten que perdieron al amigo que todas las mañanas o las tardes o las noches, les habla…Y la falta de “La Capi” , se insiste, en el bar de la esquina.

Conflicto político
La punta de la madeja puede estar en que no es sólo un conflicto laboral. Si se empieza a estirar el hilo se podría sospechar que la inmensa adhesión a la pelea de los compañeros de prensa de Rosario tiene que ver, además, con un darse cuenta, finalmente, de que nos quieren vender “la realidad” que a ellos, los multimedios, les conviene. ¿Cómo silenciar miles de personas en la calle puteando a Vila y a Manzano?, ¿Cómo dimensionar el ruido que hace que La Capital no esté en la calle y que las radios no hablen? Sí, el – literal- silencio de radio se transformó en un estruendo que recorrió la ciudad de punta a punta.

Sin objetividad
Imposible la objetividad; porqué intentarla hoy, además. El cronista acostumbrado a estar en marchas y movilizaciones, en general ya tiene un semblanteo previo, sabe qué organización va a venir, donde se va a poner, quienes van a ser los oradores, en fin, pero a veces pasan cosas como éstas que superan las previsiones…y emocionan, porque ahí, en la carpa de LT 3 está bancándose un turno el uruguayo que los domingos grita los goles de Ñuls y Central, y en la de LT 8 está Willy, quien cree que las cosas ya están determinadas, que es pesimista, pero que está por el segundo termo de mate cuidando que no entren carneros a LT8; y agarrando la bandera argentina está Vanina, compañera de la Facultad de Comunicación, hace 16 años, cuando ya se debatía la necesidad de una nueva ley de medios, y agitando una bandera del SPR y gritando totalmente sacado “Unidad de los trabajadores y al que no le gusta se jode” está el Pola, que es mi amigo, y también Gustavo, uno de los 12 delegados de la Comisión Interna del Sindicato de Prensa Rosario de La Capital, con los dedos pintados de tanto pintar esto de “Basta de despidos”. Y también está Miguel, que escribe como los dioses, con cara de no dormir desde hace varios días, y Eduardo, compañero de prensa de mil batallas, y heridas de sangre dejadas por la última dictadura genocida y tantos y tantas….y es por todo esto que ahí está Edgardo Carmona, secretario general del SPR bancando tanta furia y explicando claramente cual es el negocio de los que negocian con la vida de la gente, y que para eso tienen que destruir la organización sindical, por eso está Jorge Acedo, secretario General de la CTA Rosario pidiendo "Parar "la ciudad, por eso está Hugo Yasky, secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina que hace estallar otra vez el grito de la Unidad cuando anuncia que el martes se reunirá con Hugo Moyano, secretario general de la CGT y harán una conferencia de prensa conjunta para terminar con la voracidad empresaria, y con el silencio que provoca la información de los multimedios. Y habla Agustín Rossi, diputado nacional por el Frente Para la Victoria que anuncia que el lunes pedirá que el Estado deje de darles publicidad oficial a estos depredadores, y revisar las licencias de las dos radios del Grupo Uno en Rosario.

Un día que va a quedar en la memoria
Lo no puede dejar de decir esta crónica es que el sábado 3 de abril de 2009 será recordado por todo el pueblo trabajador rosarino. Este será el día en que la gente rompió el silencio, que le dijo a un Multimedios basta; basta de echar gente y basta de mentir y extorsionar. Será recordado como el tercer día consecutivo en que La Capital – matutino fundado en 1867, y que marca definitivamente la agenda en Rosario y gran parte de la Provincia- no estuvo en la calle, porque sus 296 trabajadores hicieron un Paro solidario con sus compañeros de las radios, en el que fueron, y son acompañados por una ciudad de un 1.200.000 almas, que está viviendo en carne propia que Libertad de prensa es una cosa y Libertad de Empresa es otra, casi exactamente lo contrario.

También en Santa Fe
En la ciudad de Santa Fe, compañeros de prensa, de la Asociación Trabajadores del Estado, y de diversos sectores políticos y sociales marcharon a las 5 de la tarde hasta la puerta del matutino Uno, propiedad del mismo grupo que el Multimedios La Capital, en solidaridad con los compañeros despedidos en Rosario. Una medida similar se llevará a cabo el día domingo en la ciudad de Paraná, Entre Ríos.

Reunión de urgencia de la CTA Rosario
La Comisión directiva de la CTA Regional Rosario realizará una Asamblea el día lunes 5 a las 18 en el Centro Cultural La Toma. En un comunicado, la Central anunció que llevará a cabo distintas medidas de fuerza si los 26 compañeros despedidos no son reincorporados a sus lugares de trabajo.

Sigue el Paro de la Intersindical de Medios
Las dirigencias del SPR- CTA y de los sindicatos que conforman la Intersindical de medios anunciaron que seguirá el paro en el diario La Capital y las radios LT3 y LT8.


*Nota extraida del sitio http://www.ctarosario.org.ar/
 para difundir lo que la cortina de hiero mediática pretende esonder: la lucha de los compañeros de LT3, LT8 y La Capital